10/02/2026.- Salta al Instante.- Foto portada:
Mientras el gobierno de Javier Milei avanza a fuerza de ajuste, desgaste social y una retórica que confunde gestión con provocación permanente, la oposición peronista sigue atrapada en su propio laberinto. En ese escenario de orfandad política, internas soterradas y liderazgos en suspenso, Jorge “El Turco” Asís volvió a meter el dedo en la llaga y dijo en voz alta lo que muchos murmuran: para él, el dirigente peronista mejor preparado para enfrentar a Milei en 2027 es Sergio Massa.
La definición no es inocente ni neutral. Asís no habló de renovación, ni de épica, ni de mística militante. Habló de poder, experiencia y supervivencia. “Con 53 años fue dos veces candidato a presidente y todavía le queda una bala en la recámara. Una, no cuatro”, lanzó el escritor y analista político, en una frase que funciona tanto como respaldo como advertencia. Massa, para Asís, no es el futuro del peronismo, sino su última carta viable.
El exministro de Economía y excandidato presidencial reaparece así en el centro del tablero, aun cuando muchos dentro del propio peronismo preferirían pasar de página. Pero la realidad es terca: el PJ llega golpeado, sin conducción clara y con una herencia pesada del último gobierno. En ese vacío, Massa vuelve a ser nombrado no por entusiasmo popular, sino por descarte estratégico.
Asís también puso sobre la mesa a Axel Kicillof, gobernador de la provincia de Buenos Aires, aunque con matices filosos. Reconoció su peso territorial y su proyección, pero subrayó que carga con una mochila difícil de soltar: la asociación directa con Cristina Fernández de Kirchner y con un ciclo político que, para amplios sectores sociales, quedó marcado por el fracaso económico y las causas judiciales. El kirchnerismo, en ese esquema, aparece más como un límite que como una plataforma de relanzamiento.
El diagnóstico del “Turco” es brutal y sin anestesia: el peronismo no perdió por falta de discurso, sino por pérdida de credibilidad. Y Milei —según su mirada— no es un accidente, sino el resultado directo de años de internas, errores de gestión y desconexión con una sociedad exhausta. El actual presidente, con su estilo incendiario y su programa de shock, ocupa el lugar que el peronismo dejó vacante.
En paralelo, otros nombres orbitan el escenario, como Juan Manuel Urtubey, que intenta construir una alternativa federal y dialoguista, lejos tanto del kirchnerismo como del experimento libertario. Pero ninguna de esas figuras, al menos por ahora, parece reunir volumen nacional suficiente.
Así, el 2027 empieza a colarse en el presente. No como una esperanza, sino como una urgencia. El peronismo discute si vuelve con lo que tiene o si se resigna a seguir fragmentado. Y en ese debate incómodo, la frase de Asís resuena como un diagnóstico crudo: Massa no entusiasma, pero conoce el juego. Y cuando no hay margen para romantizar la política, el poder suele elegir a los que saben sobrevivir.








