TIERRA DEL FUEGO EN LLAMAS: Fábrica de aires acondicionados tomada, salarios impagos y el fantasma del derrumbe industrial

25/02/2026.- Salta al Instante.- Foto portada:  Trabajadores fuera de la fábrica Aires del Sur. Imagen: Web.

La postal es brutal y no admite maquillaje: obreros atrincherados dentro de una planta de aires acondicionados en Tierra del Fuego, sueldos impagos desde hace dos meses y una industria que cruje como chapa vieja bajo la tormenta de importaciones. Lo que ocurre en Río Grande no es un conflicto aislado. Es la señal más nítida de que el régimen industrial fueguino atraviesa su hora más oscura.

La planta de Aires del Sur —fabricante de equipos de las marcas Electra y Fedders— fue ocupada por sus trabajadores luego de que la empresa dejara de pagar salarios y paralizara la producción. Son alrededor de 140 familias que quedaron a la deriva. La decisión de tomar la fábrica fue impulsada por la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) seccional fueguina, que denunció el vaciamiento y la incertidumbre total sobre la continuidad laboral.

El conflicto estalló después de semanas de silencio empresarial. La planta cerró en diciembre y nunca volvió a ponerse en marcha. Enero y febrero llegaron sin depósitos. Tampoco aparecieron los vouchers habituales. La respuesta oficial fue el mutismo. La respuesta obrera, la ocupación.

El laboratorio del ajuste

En el Fin del Mundo se está ensayando algo más que un conflicto gremial. El Gobierno nacional avanzó con la reducción de aranceles y la apertura de importaciones en el sector electrónico y de línea blanca. El resultado es inmediato: productos importados, principalmente asiáticos, ingresan con costos imposibles de competir para la producción local.

La industria fueguina, que durante años se sostuvo bajo un régimen promocional específico, quedó expuesta. Las advertencias sindicales no son nuevas. Desde hace meses la UOM viene denunciando que la baja de aranceles es una sentencia anticipada para cientos de puestos de trabajo.

Lo que ocurre en Aires del Sur se suma a una cadena de señales alarmantes. La textil Sueño Fueguino suspendió a todo su personal durante tres meses. En el sector electrónico, gigantes como Newsan y Mirgor vienen aplicando suspensiones y ajustes ante la caída de ventas y la presión importadora.

El escenario no se limita a la isla. En la provincia de Buenos Aires, la histórica FATE cerró su planta y dejó en la calle a más de 900 trabajadores, un golpe que resonó en todo el entramado industrial. El mensaje es claro: la crisis no distingue rubros.

La provincia que vive de las fábricas

En Río Grande, la industria no es un sector más: es el corazón económico. Cada línea de montaje que se apaga arrastra comercio, servicios y consumo. La toma de la planta de aires acondicionados no solo busca cobrar salarios atrasados; intenta evitar un efecto dominó que puede dejar barrios enteros sin sustento.

Los trabajadores reclaman garantías de continuidad, pago inmediato de lo adeudado y una señal política que frene la sangría. Del otro lado, el Gobierno sostiene su programa de apertura como parte de un reordenamiento estructural de la economía.

El choque es frontal: empleo industrial versus importaciones baratas; producción local versus mercado abierto; salario versus planilla de Excel.

El síntoma y la advertencia

La ocupación de la fábrica no es un gesto simbólico. Es una barricada concreta frente a la posibilidad de cierre definitivo. Es el reflejo de una provincia que siente que le están retirando el piso bajo los pies.

Si no hay respuestas rápidas, la escena de obreros durmiendo dentro de su lugar de trabajo puede repetirse en otras plantas. Tierra del Fuego, laboratorio del modelo industrial argentino durante décadas, se convirtió hoy en el termómetro más crudo de una política económica que redefine ganadores y perdedores.

Por ahora, en el extremo sur del país, los trabajadores resisten entre máquinas apagadas y promesas que no llegan. Y la pregunta que sobrevuela la isla es tan simple como inquietante: ¿cuántas fábricas más deberán tomarse para que alguien escuche?