COPALSO AL BOLSILLO: Se sigue hundiendo el consumo de los argentinos y caen las compras masivas

25/02/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Supermercado vacío. Imagen: Web.

La foto es cruda, sin filtros ni maquillaje: el consumo de los hogares argentinos volvió a retroceder en enero de 2026, con una caída interanual del 0,8%, consolidando el tercer mes consecutivo en baja en comparación con enero de 2025, según informó la Cámara Argentina de Comercio y Servicios a través de su Indicador de Consumo (IC). El fantasma de la retracción vuelve a recorrer las góndolas de supermercados, los comercios de barrio y el bolsillo de millones de familias que sienten que cada vez les alcanza menos.

La caída que duele

Aunque hubo un leve repunte sintético del 0,7% respecto a diciembre de 2025, esa cifra mensual apenas sirve como anécdota frente al dato de fondo: el consumo en enero fue menor que hace un año. Esa dinámica implica que las compras de alimentos, bebidas, indumentaria y otros bienes básicos no logran destrabar la tendencia negativa que se arrastra desde fines de 2025.

El derrumbe no es homogéneo, pero golpea donde más duele:

  • El segmento de “Recreación y cultura” —público especialmente asociado a vacaciones, entretenimiento y salidas— se desplomó 3,7% interanual, justo cuando debería haber repuntado con la temporada de verano.

  • La indumentaria y el calzado también retrocedieron 0,8%, reflejando que la gente compra menos ropa y zapatillas en pleno inicio de temporada.

  • Transporte y vehículos quedó prácticamente estancado, con una baja de 0,1%, algo que alimenta la crisis del automóvil y la caída del patentamiento.

  • El grueso del resto de los rubros sumó una contracción conjunta de 2,9%, ubicando el gasto de los hogares en niveles similares a los de enero de 2020, antes de la pandemia.

La vida cotidiana tensada al límite

El dato sofoca la esperanza de un rebote fuerte del consumo. Los informes económicos coinciden en que los ingresos reales siguen debajo de la inflación persistente, y la evolución del crédito —que en 2025 había sido un motor para sostener parte del consumo— se desaceleró por la volatilidad de las tasas y el récord de endeudamiento de los hogares.

Rubros tradicionalmente sensibles como alimentos y productos de consumo masivo vienen sintiendo la presión: las ventas de bienes de alta rotación cayeron incluso en diciembre de 2025 un 0,3% interanual, y en la serie desestacionalizada bajaron 1,2% frente a noviembre.

¿Un boomerang que pegó más fuerte?

Este derrumbe del consumo en enero pone en evidencia que las políticas económicas, la inflación persistente y las tasas altísimas están impactando de lleno en la vida real: desde las heladeras de los supermercados hasta el café de la esquina. Los analistas señalan que la caída de las ventas no es un hecho aislado sino parte de una tendencia que lleva meses de tensiones entre el ingreso real de las familias y los precios sin freno.

Y la historia reciente refuerza el diagnóstico sombrío: durante el 2025 el consumo masivo también mostró fragilidad, con caídas difíciles de recuperar y con rubros esenciales que siguieron siendo comidos por la inflación y la caída del poder adquisitivo de la mayor parte de la población.

Más que números: el drama cotidiano

Este indicador no es un mero dato estadístico: es la foto del hambre de consumo que le arruga el bolsillo a millones de argentinos. Cuando los hogares están contra las cuerdas, cada compra se vuelve una decisión dolorosa: menos ropa para los chicos, menos salidas al cine, menos electrodomésticos de reemplazo, menos viajes.

La caída sostenida del consumo de bienes masivos actúa como un termómetro social: muestra que las familias están racionando cada compra, que la confianza está herida y que, frente a la inflación y la incertidumbre económica, la economía real —la que se siente en las casas y en las mesas— sigue dando señales de alarma.

Este enero de 2026 no fue una excepción: fue otra página gris en la historia del consumo argentino, y las cifras lo dejan claro para quien quiera leer más allá de los anuncios oficiales y las proyecciones optimistas.