10/03/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Jubilados, los más castigados por las políticas de ajuste del gobierno nacional. Imagen: Web.
La motosierra económica de Javier Milei no sólo recortó gasto público. También empezó a recortar platos, changuitos y hasta jabones en la vida cotidiana de millones de jubilados. La radiografía del consumo de los adultos mayores muestra un dato brutal: el poder de compra de las jubilaciones se desplomó y hoy los ingresos alcanzan para cada vez menos comida y productos básicos.
Los números son elocuentes y crueles. Con la jubilación mínima actual se pueden comprar 36,5 por ciento menos de aceite de girasol, 23,9 por ciento menos de leche, 26,3 por ciento menos de queso cremoso y 26,2 por ciento menos de manteca que a fines de 2023. La caída más dramática aparece en el café molido: el ingreso jubilatorio permite adquirir 52 por ciento menos que antes.
El golpe no se limita a la comida. También alcanza a los productos más básicos de higiene y limpieza, esos que forman parte de cualquier compra doméstica elemental. Hoy, con el mismo ingreso mínimo, los jubilados pueden comprar 29 por ciento menos jabones de tocador, 25 por ciento menos detergente y 22 por ciento menos lavandina que al final del gobierno anterior.
La conclusión es brutal y difícil de disfrazar con estadísticas optimistas: mientras el Gobierno celebra la desaceleración de la inflación, la jubilación real se achica frente a los precios de la vida diaria. El resultado es una economía donde los adultos mayores ven cómo su ingreso pierde capacidad de compra mes a mes.
En términos concretos, el ajuste libertario se traduce en un cambio silencioso pero devastador en la mesa de los jubilados: menos carne, menos lácteos, menos café y menos productos básicos para la vida cotidiana. La famosa motosierra que el presidente Javier Milei prometía usar contra “la casta” termina recortando el consumo de quienes dependen de una jubilación para sobrevivir.
La escena que describen los números es conocida en la historia argentina de los ajustes: ingresos que corren desde atrás, precios que se escapan y jubilados obligados a recalcular cada compra. En ese contexto, el relato de recuperación económica choca con una realidad mucho más concreta: cuando el ingreso alcanza para menos comida y menos productos básicos, la crisis no está en los gráficos, está en la mesa.
Con información de El Destape.










