11/03/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Supermercado. Imagen: Web.
La inflación volvió a colarse con brutalidad en el lugar donde más duele: la góndola. Mientras el Gobierno insiste con su relato de estabilidad macroeconómica, un relevamiento privado detectó que en los supermercados los precios de alimentos registraron aumentos que superan el 10 por ciento en apenas un mes. La escena es conocida para millones de argentinos: el changuito cada vez más vacío y la cuenta cada vez más pesada.
El informe fue elaborado por el Centro de Estudios por la Soberanía Popular Mariano Moreno, que comparó los precios publicados online por grandes cadenas del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) durante la primera semana de febrero y la primera semana de marzo. En esa radiografía de las góndolas aparecen nombres conocidos del negocio supermercadista: Disco, Vea, Jumbo, Coto, Día y Carrefour.
Los resultados muestran que la inflación alimentaria sigue golpeando con fuerza. Algunos productos registraron subas de doble dígito, un salto que supera el promedio mensual y que vuelve a poner en evidencia el deterioro del poder de compra. Entre los aumentos más fuertes aparece la mayonesa, con un 12,34 por ciento, seguida por queso blanco con 9,65 por ciento y vino en tetra con 9 por ciento.
Pero el problema no termina ahí. La lista de aumentos incluye productos básicos del consumo cotidiano. El queso duro subió 7,17 por ciento, la carne vacuna 6,50 por ciento, el arroz 6,47 por ciento, mientras que el agua aumentó 5,90 por ciento. También se registraron incrementos en yogur bebible (5,45 por ciento), huevos (5,27 por ciento) y carne de cerdo (5,23 por ciento).
El relevamiento muestra que el fenómeno no se concentra en un solo rubro sino que atraviesa toda la canasta alimentaria. Los aumentos también alcanzan a productos que forman parte del consumo diario: leche (4,18 por ciento), gaseosas (4,44 por ciento), jugo en polvo (3,88 por ciento) y jugos de fruta (3,61 por ciento). La conclusión es simple y brutal: la escalada de precios avanza en múltiples frentes al mismo tiempo.
El resultado es un golpe directo sobre el bolsillo de las familias. Cada visita al supermercado se transforma en una experiencia de ajuste cotidiano: menos productos, más gasto y una sensación cada vez más extendida de que los ingresos corren muy por detrás de los precios.
La postal que deja el informe es tan cruda como repetida en la Argentina inflacionaria: mientras los discursos oficiales prometen estabilización, en las góndolas la realidad sigue escribiendo otra historia. Y esa historia se mide en porcentajes que trepan, changuitos que se achican y mesas familiares que cada vez cuestan más llenar.







