13/03/2026.- Salta al Instante.-Foto portada: Docentes en Jujuy. Imagen: Web.
La escena se repite con una frecuencia inquietante en la Argentina de estos tiempos: docentes en la calle reclamando salarios dignos, un operativo policial intentando dispersarlos y un gobierno que primero reprime y después, cuando la protesta se vuelve imposible de ignorar, se ve obligado a retroceder. Esta vez ocurrió en Jujuy, donde la docencia y otros trabajadores estatales protagonizaron una masiva movilización que terminó forzando al gobernador Carlos Sadir a reabrir las paritarias salariales.
La chispa del conflicto fue la misma que atraviesa a gran parte del país: salarios que no alcanzan ni para empezar el mes. Docentes, estatales, municipales y trabajadores de distintos sectores marcharon por las calles de San Salvador de Jujuy en una multitudinaria movilización con antorchas para exigir una recomposición salarial real. El reclamo era claro: paritarias abiertas y sueldos que se acerquen al costo de la canasta básica.
La respuesta inicial del gobierno provincial fue el libreto conocido. Frente a la Casa de Gobierno apareció un cordón policial con escudos y cascos que intentó frenar la protesta. Los sindicatos denunciaron empujones, agresiones y maniobras para dispersar a los manifestantes. “Somos docentes, no delincuentes”, gritaban los trabajadores mientras denunciaban la represión en pleno centro jujeño.
Pero el operativo no logró apagar el conflicto. Al contrario: la protesta creció. A los docentes se sumaron estatales, municipales, trabajadores de salud y de vialidad, ampliando el reclamo en una movilización que dejó al gobierno provincial contra las cuerdas. La presión en las calles terminó haciendo lo que no lograron los despachos: obligar al Ejecutivo a volver a la mesa de negociación salarial.
El anuncio llegó después de la jornada de protesta. El secretario de Trabajo y Empleo de la provincia, Andrés Lazarte, confirmó que el gobierno convocará a los gremios para retomar las negociaciones paritarias y discutir los salarios de la administración pública. Las reuniones fueron anunciadas para los días siguientes, en un intento por descomprimir un conflicto que ya se había transformado en un problema político de magnitud.
Detrás de la protesta aparece un dato brutal que explica la bronca: los docentes denuncian que el salario garantizado provincial ronda los 360 mil pesos, una cifra que queda muy lejos de cubrir el costo real de vida. Para los sindicatos, la única salida es una recomposición salarial profunda y el blanqueo de adicionales que hoy no impactan en la antigüedad ni en otros derechos laborales.
La dirigencia gremial también apuntó directamente contra la conducción política de la provincia. Durante la movilización, referentes docentes denunciaron la cercanía política entre Carlos Sadir y el presidente Javier Milei, a quien acusaron de impulsar un modelo económico que pulveriza los salarios del sector público.
Así, el conflicto jujeño dejó una escena que resume la tensión social del momento: docentes reprimidos por reclamar un sueldo digno y un gobierno obligado a retroceder cuando la calle se llena. En Jujuy, las paritarias no se reabrieron por voluntad política. Se reabrieron porque la protesta no se detuvo.







