19/03/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Patricia Bullrich. Imagen: Web.
A pocos días de un nuevo aniversario del golpe de Estado de 1976, Patricia Bullrich volvió a encender la polémica con declaraciones que reavivaron la teoría de los dos demonios y generaron rechazo en el ámbito político y de los derechos humanos. La actual dirigente libertaria defendió la postura de La Libertad Avanza en el Senado, que decidió no acompañar un proyecto de compromiso con la Memoria, la Verdad y la Justicia.
El proyecto había sido impulsado para reafirmar el compromiso institucional del Congreso con las políticas de memoria a pocos días del 24 de marzo, fecha que recuerda el inicio del terrorismo de Estado en la Argentina. Mientras la mayoría de los bloques respaldó la iniciativa, el oficialismo libertario se abstuvo y dejó en evidencia su distancia con ese consenso histórico.
En ese contexto, Bullrich salió a justificar la postura del espacio y eligió una frase que volvió a abrir un viejo frente de discusión: “La historia es completa o no es”, dijo, en un intento de relativizar el terrorismo de Estado y reintroducir el argumento de los dos demonios en el debate público.
Las palabras de la dirigente libertaria llegaron justo en la antesala de una fecha profundamente sensible para la sociedad argentina, cuando cada año miles de personas se movilizan para recordar a las víctimas de la dictadura y reclamar memoria, verdad y justicia. En ese escenario, su intervención fue leída como un gesto político deliberado para reabrir una discusión que parecía saldada desde el regreso de la democracia.
El episodio se inscribe además en un clima de creciente tensión alrededor de las políticas de derechos humanos bajo el gobierno de Javier Milei, donde distintos sectores denuncian retrocesos y discursos que relativizan el terrorismo de Estado.
Así, en la antesala de una de las fechas más emblemáticas de la democracia argentina, Bullrich decidió montar su propio escenario político: una defensa del negacionismo disfrazada de revisión histórica que vuelve a poner en discusión uno de los consensos más firmes construidos desde 1983.









