25/03/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Milei, Sturzenegger y la desregulación de los idiotas. Imagen: Web.
El amanecer en Mariano Acosta, partido bonaerense de Merlo, quedó atravesado por una escena brutal: un depósito de garrafas explotó y desató un incendio de gran magnitud que sacudió al barrio con detonaciones, fuego y tubos de gas disparados por el aire mientras los vecinos corrían para ponerse a salvo.

El foco del desastre se registró en un galpón ubicado sobre calle Constituyentes, entre Bustillo y Colombres, donde funcionaba un depósito de garrafas que terminó convertido en un infierno de explosiones. Las detonaciones comenzaron cerca de las 6 de la mañana y se extendieron durante horas, con garrafas que salían despedidas más de 200 metros mientras las llamas avanzaban sobre viviendas linderas.
El operativo para contener el incendio movilizó a diez dotaciones de Bomberos Voluntarios y a equipos de emergencia del municipio. Los vecinos de la zona se autoevacuaron mientras columnas de humo negro se elevaban sobre el barrio y los estallidos se escuchaban a varias cuadras de distancia.
Las consecuencias fueron inmediatas. Tres trabajadores del lugar sufrieron quemaduras graves y debieron ser trasladados de urgencia a centros de salud cercanos. Entre ellos se encuentran Víctor Hugo Tuller, con lesiones en el rostro, Diego Hernán Robledo y Raúl Oscar Cros, todos afectados por quemaduras de segundo y tercer grado.
La violencia de las explosiones también alcanzó a quienes pasaban por la zona. Un adolescente de 15 años que se dirigía a la escuela fue golpeado en la cabeza por una garrafa que salió despedida y terminó internado en el Hospital de Merlo, con un cuadro considerado delicado.
Mientras los bomberos combatían las llamas y realizaban tareas de enfriamiento para evitar nuevas explosiones, los daños se multiplicaban alrededor del galpón: viviendas con incendios generalizados, muros perimetrales colapsados y estructuras dañadas por la onda expansiva.
La investigación sobre el origen del siniestro comenzó casi de inmediato. Una de las hipótesis mencionadas por trabajadores del lugar apunta a que el fuego podría haberse iniciado cuando se conectó una pava eléctrica cerca de un tanque de gas que presentaba una pérdida, aunque esa versión todavía no fue confirmada oficialmente por los bomberos.
El predio incendiado pertenece a Óscar Adrián Benítez, quien reconoció que el lugar funcionaba como depósito para almacenar garrafas de distintas marcas destinadas a la distribución. Según los primeros datos que surgieron tras el incendio, el establecimiento no contaba con habilitación para operar como depósito de ese tipo.
El episodio también reactivó una discusión política alrededor del mercado del gas en garrafas. En el sector energético señalan que desde la desregulación del mercado de garrafas impulsada por el ministro Federico Sturzenegger, durante el último año se multiplicaron los depósitos informales o clandestinos dedicados al almacenamiento y distribución de cilindros de gas licuado.
Ese contexto vuelve a poner bajo la lupa la situación de millones de hogares que dependen de este sistema para cocinar o calefaccionarse. En Argentina, cerca de 3,9 millones de familias utilizan garrafas porque no tienen acceso a la red de gas natural, mientras el subsidio del Programa Hogar permanece congelado desde 2023 y dejó de pagarse a gran parte de los beneficiarios desde febrero de 2025.
En paralelo, el precio de la garrafa de 10 kilos —la más usada en el país— escaló de entre 3.500 y 4.500 pesos a fines de 2023 a valores que hoy se ubican entre 17.000 y 21.000 pesos, dependiendo de la región.
Con el incendio ya controlado, el barrio de Mariano Acosta quedó marcado por los restos del desastre: viviendas dañadas, vecinos evacuados y un depósito reducido a escombros mientras la investigación judicial intenta determinar responsabilidades por el episodio que transformó una madrugada común en una cadena de explosiones.







