26/03/2026.- Salta al Instante.-Foto portada: PJ Nacional. Imagen: Web.
El peronismo empezó a mover el tablero. Mientras el Gobierno de Javier Milei empuja cambios en las reglas electorales y acelera el clima político rumbo a 2027, dentro del Partido Justicialista ya se discute una jugada de alto voltaje: resolver las candidaturas presidenciales con una interna abierta antes de que termine este año.
La chispa la encendió el exgobernador de San Juan Sergio Uñac, que envió una carta a la conducción nacional del PJ —encabezada políticamente por Cristina Fernández de Kirchner y formalmente por el senador José Mayans— proponiendo convocar a elecciones internas para definir el candidato presidencial. La idea es adelantar la discusión y llegar a 2027 con el liderazgo ya resuelto.
El planteo cayó como una piedra en un lago quieto. Dentro del peronismo la discusión por el liderazgo viene acumulando tensiones y la propuesta obliga a tomar posición. Desde el entorno del gobernador bonaerense Axel Kicillof, que aparece en las encuestas como una de las figuras más competitivas de la oposición, dejaron trascender que la iniciativa podría ser bien recibida. La lógica es simple: una definición anticipada ordenaría el liderazgo y permitiría construir un frente opositor más amplio.
Del otro lado, en los sectores más cercanos a Cristina Kirchner y también en el espacio de Sergio Massa, el silencio fue la respuesta inicial. Puertas adentro se analizaba el impacto político de abrir una interna que podría transformar la disputa por la conducción del peronismo en una competencia abierta.
Uñac justificó su propuesta con un argumento que mezcla cálculo político y urgencia institucional. Según planteó en su carta, el gobierno de Milei podría avanzar con la eliminación de las PASO y hasta adelantar las elecciones generales al primer semestre de 2027, lo que obligaría al peronismo a prepararse antes de lo previsto.
El calendario que viene tampoco es menor: en 2027 no solo se elegirá presidente y vicepresidente. También se renovarán 130 diputados nacionales, 24 senadores y 22 gobernaciones, además de miles de cargos legislativos y municipales en todo el país. Para Uñac, ese escenario exige una preparación “temprana, profunda y colectiva”.
En su planteo, el exgobernador también reclamó acelerar la discusión programática del justicialismo. La idea es que el partido defina una plataforma de gobierno capaz de ofrecer una alternativa al modelo económico de Milei y, al mismo tiempo, vuelva a convocar a sectores que se alejaron del peronismo en los últimos años.
Pero la discusión no se limita a un calendario electoral. También toca una fibra sensible dentro del movimiento: la pelea por el liderazgo. Mientras el sector de Kicillof gana volumen político, desde el kirchnerismo duro todavía no aparece una figura con peso propio para disputarle ese lugar. En ese contexto, una interna abierta podría transformar el debate latente en una batalla política a cielo abierto.
El peronismo, golpeado por la derrota de 2023 y todavía buscando su forma frente al experimento libertario, empieza así a discutir cómo ordenar su futuro. Y, como tantas veces en su historia, la pregunta vuelve a ser la misma: quién conduce y cómo se decide.







