26/03/2026.- Salta al Instante.-Foto portada: Milei miente en cada entrevista y describe una realidad que no existe. Imagen: Web.
El presidente Javier Milei salió a celebrar lo que presentó como un fenómeno extraordinario: un supuesto salto de los salarios de los trabajadores no registrados que, según su relato, habrían derrotado a la inflación durante su gobierno. Pero detrás del festejo hay otra historia: el dato surge de cambios metodológicos en la medición del INDEC que inflan artificialmente los ingresos del sector informal.
La clave está en cómo se construyó ese número que el Gobierno muestra como prueba de recuperación. El organismo estadístico modificó la forma de relevar datos dentro de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), la base que se utiliza para seguir la evolución de la economía informal. Con las nuevas preguntas se empezaron a capturar ingresos que antes no se contabilizaban dentro del salario de los trabajadores informales.
Entre esos ingresos aparecen transferencias y programas sociales como la Tarjeta Alimentar, pensiones no contributivas, Progresar y otros planes de empleo. Al sumarlos al cálculo, el resultado muestra una mejora que no necesariamente corresponde a un aumento salarial real. En otras palabras: se mezclan salarios con ingresos de asistencia estatal.
Mientras el discurso oficial apunta a esa supuesta recuperación, los datos del empleo formal cuentan otra historia. Según el informe del INDEC, los salarios registrados volvieron a caer en términos reales y acumulan cinco meses consecutivos de retroceso. En enero, los salarios del sector privado registrado cayeron 0,7% real, quedando 2,3% por debajo del nivel de noviembre de 2023.
El panorama en el sector público tampoco mejora. Los salarios nacionales retrocedieron 0,8% real en enero y acumulan una caída de 35,8% frente a noviembre de 2023, mientras que los provinciales bajaron 1,1% real y se ubican 10,3% por debajo de aquel nivel previo al cambio de gobierno.
Con ese cuadro, el resultado global es contundente: los salarios registrados —públicos y privados— están 7,9% por debajo de noviembre de 2023. Y si el cálculo se ajusta por inflación con una canasta de consumo actualizada, estimaciones del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) señalan que la pérdida de poder adquisitivo podría llegar al 17,1% entre noviembre de 2023 y enero de 2026.
En ese contexto aparece la anomalía que el Gobierno usa como bandera: los salarios de los trabajadores no registrados. Según los números publicados, ese sector habría tenido un crecimiento real cercano al 25% desde la asunción de Milei hasta enero de 2025, despegándose completamente del resto del mercado laboral.
El problema es que esa supuesta bonanza no se ve en la calle. Si la mejora fuera real —como plantea el discurso oficial—, millones de trabajadores informales deberían haber experimentado un salto inédito en su poder de compra. Nada de eso aparece en los indicadores de consumo ni en la vida cotidiana.
El ejemplo ilustra el desfasaje. Un trabajador informal del sector textil que en noviembre de 2023 ganaba alrededor de 300.000 pesos debería estar cobrando cerca de 2 millones si se aplicara la evolución salarial que muestran los datos oficiales. Una cifra que no coincide con la realidad de ese universo laboral.
Así, el relato de la recuperación salarial queda sostenido por una estadística alterada por cambios metodológicos. Un número que parece crecimiento, pero que en realidad mezcla salarios con asistencia social.







