30/03/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Axel Kicillof. Imagen: Web.
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, volvió a poner en el centro del debate el futuro de YPF y lanzó una advertencia directa contra la promesa de campaña del presidente Javier Milei de volver a privatizar la petrolera. Para el mandatario bonaerense, repetir la experiencia de los años noventa sería un salto al vacío: la privatización, dijo, “condujo a un verdadero desastre para la empresa, pero sobre todo para el país”.
Kicillof recordó que durante aquella etapa, cuando YPF estaba bajo control de Repsol, la empresa atravesó una caída en la inversión y en la producción que terminó golpeando de lleno al sistema energético argentino. Según sostuvo, ese proceso llevó a que el país pasara de exportar combustibles a tener que importarlos, con un impacto directo en la economía. “Llevó a un desastre energético, pero también comercial, económico y que condujo a la escasez de dólares”, señaló.
En ese marco, el gobernador retomó una de las promesas de campaña de Milei y advirtió sobre sus consecuencias. “En su campaña electoral sostuvo que viene a privatizarla”, recordó, antes de lanzar una advertencia directa: “La primera enseñanza que debería saber Milei es que hacerlo de mala manera para obtener unos dólares trae peligros trágicos”.
Las declaraciones de Kicillof se dieron en medio de un escenario internacional marcado por la guerra en Medio Oriente, que impulsó el precio del barril de petróleo Brent y presionó al alza los combustibles. En ese contexto, el gobernador defendió el rol de YPF como herramienta para amortiguar esos impactos en el mercado interno.
“Es líder en la producción de combustibles y cuando hay una guerra o turbulencia en los precios, tenemos un instrumento muy poderoso para que eso no se descargue sobre el bolsillo golpeado del pueblo argentino”, sostuvo, en alusión a la caída del poder adquisitivo en los últimos dos años. Mientras tanto, el impacto ya se siente en los surtidores: la nafta súper en estaciones de servicio de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires subió más del 20 por ciento y superó los 2.000 pesos en algunos puntos de venta.
El gobernador también remarcó que el impacto de los combustibles no se limita al precio en los surtidores. “No solo es el surtidor sino los encadenamientos de valor que tienen los combustibles sobre todos los productos”, afirmó durante la conferencia de prensa que los lunes encabeza el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco.
En ese sentido, defendió la nacionalización de YPF como una herramienta de política económica. Según explicó, mantener la empresa en manos del Estado permite intervenir en el precio de los combustibles en el mercado interno, sobre todo después de haber recuperado el autoabastecimiento energético. Desde esa perspectiva, Kicillof lanzó un pedido directo al gobierno nacional: “Llamo al Gobierno a que cuide el bolsillo de los argentinos”.
Luis Caputo salió al cruce
Las declaraciones del gobernador bonaerense provocaron una respuesta inmediata del ministro de Economía, Luis Caputo, quien rechazó de plano la interpretación de Kicillof sobre los efectos de la estatización de YPF.
Desde el Palacio de Hacienda, Caputo sostuvo que los argumentos del gobernador “solo pueden ser tomados por un grupo de fanáticos”. Según el funcionario, el superávit energético actual no tiene relación con la expropiación de la petrolera sino con las medidas adoptadas por el gobierno nacional.
“Según Kicillof, los dólares del superávit energético son resultado de la estatización de YPF. Como el gobernador bien sabe, el superávit energético nada tiene que ver con la expropiación de YPF, sino con el cambio de política económica y energética llevada a cabo por nuestro gobierno desde el día 1, precisamente para revertir el desastre hecho por su gobierno”, afirmó.
Caputo atribuyó el resultado energético a la recomposición de tarifas y a la puesta en marcha del RIGI. En un mensaje publicado en redes sociales, el ministro sostuvo que la reversión del déficit al superávit energético se habría producido aun si YPF fuese privada.
“Gracias a estas medidas, la reversión de déficit a superávit energético se hubiera dado más allá de que YPF fuera estatal o privada”, afirmó. Y agregó que las inversiones actuales en el sector provienen de compañías privadas. “Todas las petroleras están invirtiendo ahora miles de millones de dólares, y son todas empresas privadas. De hecho, la mayoría de las exportaciones de petróleo de nuestro país provienen hoy de estas compañías privadas”.
Así, el cruce dejó expuesta una vez más la disputa política y económica en torno al futuro de YPF: de un lado, la defensa de su rol estatal; del otro, la apuesta del Gobierno por un esquema de mercado con protagonismo privado. Mientras tanto, la discusión vuelve a girar sobre la misma pregunta que atraviesa la historia reciente de la petrolera: quién controla la energía y a qué precio se paga.







