CRISIS EN EL CAMPO: La guerra ya golpea y pone en riesgo la próxima siembra

1/4/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Ilustrativa. Web.
El aumento del gasoil y de los fertilizantes por el conflicto en Medio Oriente comenzó a impactar en los costos del agro y genera preocupación en el sector de cara a la próxima campaña.

La escalada del conflicto en Medio Oriente empezó a sentirse en la economía real argentina y uno de los sectores que ya acusa el impacto es el agro. El aumento del precio del gasoil y de los fertilizantes comenzó a presionar los costos de producción y genera preocupación entre los productores por la próxima campaña agrícola.

El efecto de la guerra se trasladó rápidamente a los insumos básicos que utiliza el campo. La suba del petróleo encareció el combustible necesario para la cosecha y el transporte de granos, mientras que los fertilizantes registraron fuertes incrementos en los mercados internacionales.

Según estimaciones del sector, si este escenario se mantiene, los costos de producción podrían aumentar hasta un 11 por ciento en la próxima campaña agrícola. Ese incremento está vinculado principalmente al encarecimiento de la fertilización nitrogenada y al mayor gasto en gasoil y logística.

El problema se agrava por la dependencia que tiene la producción local de insumos importados. En Argentina, cerca del 67 por ciento del consumo de fertilizantes proviene del exterior, lo que vuelve al sistema productivo especialmente sensible a cualquier shock internacional en los mercados de energía y de agroquímicos.

En ese contexto, la interrupción del tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz —uno de los pasos clave del comercio mundial— también generó demoras logísticas y tensiones en el abastecimiento de fertilizantes. Ese corredor es fundamental para el comercio global de estos insumos y cualquier alteración en su funcionamiento repercute rápidamente en los precios.

El impacto ya empezó a reflejarse en los valores internacionales. El precio FOB de la urea en Medio Oriente llegó a subir hasta un 42 por ciento en pocos días, un salto que no se veía desde 2022 y que comenzó a trasladarse a los valores de importación en Sudamérica.

Para el sector agropecuario, la combinación de combustibles más caros, fertilizantes en alza y mayores costos logísticos configura un escenario complejo para planificar la próxima campaña. Si el conflicto internacional se prolonga y los precios de los insumos continúan elevados, el impacto podría trasladarse a toda la cadena productiva agrícola.

En ese marco, el campo ya advierte que la guerra dejó de ser una noticia lejana y comenzó a reflejarse en la estructura de costos de la producción local, justo cuando se acerca el momento de definir la próxima siembra.