10/04/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Ilustrativa. Web.
El Gobierno insiste en sostener que la Asignación Universal por Hijo (AUH) creció en términos reales desde la llegada de Javier Milei a la presidencia. Sin embargo, los datos que se acumulan en distintos informes muestran otra cara: el ajuste en la asistencia social explica una porción central del recorte del gasto público y golpea directamente a los sectores más vulnerables.

Desde diciembre de 2023, el recorte del gasto superó los 10 puntos del PBI. De ese total, casi dos puntos corresponden al ajuste en programas sociales. En términos absolutos, se trata del rubro más afectado: según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), la poda en asistencia social supera los 20,8 billones de pesos sobre un ajuste total de 121,7 billones, medidos a precios constantes de febrero de 2026.
El informe del organismo que dirige Nadin Argañaraz ubica a los programas sociales como el principal componente del recorte del gasto primario, con una participación del 16,3 por ciento. Le siguen las transferencias no automáticas a provincias (16,1 por ciento) y la inversión real directa (15,2 por ciento). Más atrás aparecen los subsidios a la energía (13,2 por ciento), las jubilaciones y pensiones contributivas (11,1 por ciento) y los salarios (10,8 por ciento).
En la dinámica más reciente, los datos también muestran retrocesos. De acuerdo con la consultora Analytica, en marzo de 2026 los programas sociales registraron una caída interanual del 8,8 por ciento, mientras que la AUH descendió un 11,8 por ciento en el mismo período. Las asignaciones familiares, por su parte, cayeron un 12,3 por ciento. En el primer trimestre del año, el retroceso de los programas sociales alcanzó el 29,8 por ciento interanual, mientras que la AUH y las asignaciones familiares disminuyeron un 3,7 por ciento.
A la par de estos números, distintos estudios advierten sobre la pérdida de poder adquisitivo de las transferencias. Un trabajo de la Universidad Católica Argentina (UCA) señala que la combinación de la AUH y la Tarjeta Alimentar viene perdiendo capacidad de compra frente a la Canasta Básica Total y la Canasta Básica Alimentaria desde noviembre de 2024. La tendencia se profundizó en los últimos meses, cuando esas canastas crecieron por encima de la inflación, índice que se utiliza para actualizar la AUH.
La situación se da en un contexto de reducción de programas. Esta semana, el Gobierno dispuso la eliminación del plan Volver al Trabajo, que alcanzaba a casi un millón de beneficiarios con un ingreso mensual de 78.000 pesos. La medida implica el retiro de aproximadamente un billón de pesos anuales en asistencia.
Desde el Ministerio de Capital Humano defendieron la decisión y sostuvieron que se trata de una “reorientación de recursos hacia políticas de mayor impacto social”, con foco en la niñez, la adolescencia y la familia. Sin embargo, otros datos oficiales y privados muestran recortes en áreas sensibles. Según el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia registró en febrero un ajuste del 74 por ciento respecto del mismo mes de 2023. En ese proceso quedaron afectados programas como Apoyo al Plan Nacional de Primera Infancia y el Plan Nacional de Protección Social, mientras que el programa destinado a comedores y merenderos tuvo un recorte del 75 por ciento.
Las proyecciones tampoco anticipan una reversión. Un informe de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) muestra que, a precios constantes de 2026, las transferencias destinadas a niños, niñas y adolescentes —incluyendo AUH, Tarjeta Alimentar y Becas Progresar— pasaron de 11,3 billones de pesos en 2022 a un total proyectado de 9 billones en el presupuesto 2026. La caída acumulada es del 20 por ciento.
Incluso en los casos donde hubo incrementos nominales, la pérdida se verifica en términos reales y en relación con el costo de vida. Según el Observatorio de la Deuda Social de la UCA, la cobertura de la AUH y la Tarjeta Alimentar sobre la Canasta Básica Alimentaria y la Canasta Básica Total se deterioró en el último año. Mientras que en noviembre de 2024 esas transferencias cubrían alrededor del 52 por ciento de la canasta alimentaria y el 23 por ciento de la canasta total para un hogar tipo, en febrero de 2026 esos valores descendieron al 44,8 por ciento y al 20,6 por ciento, respectivamente.
El contraste entre el discurso oficial y los datos disponibles deja expuesta una tendencia: el ajuste en la asistencia social no solo es significativo en términos fiscales, sino que también impacta de manera directa en el poder de compra de los sectores más vulnerables.







