LA CRISIS SE COMIÓ LOS AHORROS

09/05/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Ilustrativa. Web.
Cada vez más familias argentinas sobreviven vaciando sus propios ahorros para poder llegar a fin de mes. La crisis económica golpea con fuerza en todo el país y en varias provincias ya hay hogares que viven literalmente al límite, obligados a usar el dinero guardado durante años para cubrir comida, servicios, alquileres y gastos básicos.

El fenómeno revela el deterioro acelerado del poder adquisitivo y deja una postal alarmante: en algunas provincias, casi uno de cada dos hogares admite que necesita recurrir a sus ahorros para sostener el día a día.

Según datos de la Encuesta Permanente de Hogares procesados por el centro de estudios Argendata, Mendoza encabeza el ranking nacional con el 50,3% de las familias utilizando dinero ahorrado para sobrevivir. Detrás aparecen La Pampa con 49,8%, Santa Cruz con 48,3% y San Juan con 47,5%.

La situación también golpea fuerte en Tierra del Fuego y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde más del 40% de los hogares reconoce que tiene que gastar sus reservas para cubrir gastos corrientes.

Mientras tanto, otras provincias muestran cifras menores, como Santa Fe, Santiago del Estero, Chaco y San Luis, aunque los especialistas advierten que la tendencia negativa se expande en todo el país.

El drama económico no termina ahí. Además de gastar ahorros, cada vez más familias se endeudan para poder sostener consumos básicos. El crecimiento de créditos personales, préstamos rápidos y billeteras virtuales se disparó desde la llegada al poder de Javier Milei, mientras la morosidad alcanzó niveles incluso peores que los registrados durante la pandemia.

Según informes económicos, la inflación en servicios ya supera ampliamente a la de bienes, obligando a miles de hogares a destinar una porción cada vez mayor de sus ingresos al pago de tarifas, transporte y servicios esenciales. Eso deja menos dinero disponible para alimentos, ropa y otros consumos básicos.

El ministro de Economía Luis Caputo relativizó recientemente la situación al afirmar que muchas personas “pensaron que la inflación iba a licuar las deudas”. Sin embargo, los números muestran otra realidad: crecen los incumplimientos de pago y las familias quedan atrapadas entre ahorros que se evaporan y deudas que no paran de aumentar.

En paralelo, los especialistas advierten sobre otro dato preocupante: el empleo formal privado prácticamente no creció en la última década, mientras se expandieron formas laborales más precarias, como el monotributo y los trabajos inestables.

Así, la crisis ya no solo se refleja en la caída del consumo. Ahora también se ve en cuentas de ahorro vacías, tarjetas explotadas y familias enteras tratando de sobrevivir mes a mes sin margen para nuevos golpes económicos.