26/06/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: El flamante vocero presidencial, Adrián Ravier. Imagen: Capturas de Video.
CASA ROSADA.— El circo comunicacional del Gobierno libertario sumó un nuevo y bochornoso capítulo. En un ambiente de máxima tensión y con la sombra de la corrupción sobrevolando el palacio de Gobierno, hizo su debut el flamante vocero presidencial, Adrián Ravier. Sin embargo, lejos de la supuesta «batalla cultural» y la transparencia que pregonan, el funcionario ejecutó una patética gambeta: se paró frente a los periodistas acreditados, leyó un egocéntrico discurso con su currículum, prohibió las preguntas y huyó cobardemente de la sala.
“Esto no será una conferencia de prensa”, avisó Ravier apenas pisó el estrado, dejando en shock a los cronistas. La maniobra ultraofensiva contra la libertad de prensa tuvo un único y desesperado objetivo: blindar al Gobierno y evitar a toda costa el bombardeo de preguntas sobre la alarmante situación judicial del exvocero y actual jefe de Gabinete, Manuel Adorni, cercado por la Justicia Federal debido a su inexplicable enriquecimiento ilícito.
De «imbécil total» a felpudo presidencial: Las humillantes alabanzas a Milei
Para colmo de males, la presentación de Ravier rozó el ridículo. El nuevo encargado de poner la cara por el ajuste dedicó gran parte de su monólogo a tirarles flores a los ídolos económicos de Javier Milei —como Alberto Benegas Lynch (h) y Jesús Huerta de Soto— y a deshacerse en elogios arrastrados hacia el mandatario, afirmando de manera mística que el presidente “ve más lejos porque está en hombros de gigantes”.
El nivel de sumisión de Ravier generó fuertes murmullos en los pasillos de la Rosada, ya que es el mismo economista al que Milei, en sus habituales brotes de furia televisiva, llegó a defenestrar públicamente tratándolo de “imbécil total” y acusándolo de «carecer de velocidad mental». Hoy, con el bolsillo lleno gracias a un sueldo del Estado, el nuevo vocero prefiere olvidar los insultos y actuar como el aplaudidor oficial del régimen.
La orden de Olivos: Censura y Ley Seca de información sobre las cuentas de Adorni
Bajo la burda excusa de que su designación formal recién se firmará cuando Milei regrese de su millonario viaje a España, Ravier intentó marcar la cancha y avisó que no se entrometerá en temas «del Poder Judicial». Una bajada de línea directa de Olivos para instalar el libreto de la impunidad y tratar de instalar que los u$s 513.000 sospechosos de Adorni son un asunto ajeno a la Casa Rosada.
Con un cinismo pocas veces visto, el flamante vocero se quejó de que la comunicación pública se enfocó últimamente en «cuestiones ajenas a la marcha del Gobierno», tildando de «discrepancia» el hecho de que los medios informen sobre los escándalos de corrupción de la casta libertaria en lugar de aplaudir el ajuste que destruye a la clase media.
Ravier prometió volver «los martes a las 11» para, supuestamente, dar conferencias reales. El debut de la nueva voz de Milei fue el fiel reflejo de una gestión en retirada ética: autoritaria, temerosa de la verdad, adicta al monólogo y completamente arrinconada por sus propios escándalos.







