Cristina: «La proscripción perpetua es, en realidad, la pena principal»

29/07/2026.- Salta al Instante.– Foto portada: Cristina Fernández de Kirchner. Imagen: Web.
Cristina Fernández de Kirchner anunció que recurrirá al Comité de Derechos Humanos de la ONU para cuestionar la condena en la causa Vialidad. En una carta abierta denunció una persecución judicial con fines de proscripción política y sostuvo que se vulneraron sus garantías constitucionales.

La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner confirmó que llevará su reclamo al Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (ONU) tras la condena dictada en la causa Vialidad, que incluyó una pena de seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos.

La decisión fue comunicada a través de una carta abierta titulada «El costo democrático de la politización de la justicia», en la que sostuvo que el verdadero objetivo de la sentencia es impedir su participación política y limitar la posibilidad de que una parte de la sociedad vuelva a elegir el proyecto que representa.

«La proscripción perpetua es, en realidad, la pena principal. La privación de la libertad por seis años es sólo la accesoria», afirmó la exmandataria en el documento.

Denuncia de violación de garantías constitucionales

En la carta, Cristina Kirchner sostuvo que durante el proceso judicial se vulneraron garantías fundamentales, como el debido proceso, la imparcialidad de los jueces y el pleno ejercicio de sus derechos políticos.

Además, afirmó que la condena se enmarca en una estrategia de utilización del sistema judicial para excluir a dirigentes políticos de la competencia electoral, una práctica que vinculó con el concepto de lawfare.

También denunció la existencia de un «machismo estructural» dentro del sistema judicial argentino y relacionó la persecución política y mediática con el intento de asesinato que sufrió el 1 de septiembre de 2022.

Nuevos abogados para la presentación internacional

Como parte de la estrategia jurídica, la expresidenta incorporó a su equipo de defensa a dos especialistas de trayectoria internacional.

Se trata del abogado español Javier Borrego, exjuez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, y del jurista brasileño Rafael Valim, especialista en derecho administrativo y estudios sobre lawfare.

Ambos estarán a cargo de la presentación ante el organismo internacional con sede en Ginebra, donde buscarán demostrar presuntas violaciones a tratados internacionales de derechos humanos suscriptos por la Argentina.

Revisión del fallo en el ámbito internacional

La presentación ante la ONU apunta a que se analice el accionar de los magistrados y fiscales que intervinieron en la causa Vialidad bajo los estándares internacionales de independencia judicial, imparcialidad y protección de los derechos políticos.

Según expresó Cristina Kirchner, el recurso al sistema internacional resulta necesario cuando las instancias judiciales internas dejan de garantizar una tutela judicial efectiva frente a posibles abusos del poder del Estado.

Un mensaje a la militancia

En el tramo final de la carta, la exvicepresidenta ratificó que continuará utilizando todas las herramientas legales disponibles para demostrar su inocencia y rechazó cualquier respuesta basada en la violencia.

También envió un mensaje a sus seguidores al afirmar que ninguna proscripción política ha logrado impedir de manera definitiva la voluntad popular y aseguró que continuará defendiendo las instituciones democráticas y sus derechos políticos en los ámbitos internacionales.

La carta abierta completa

Hoy me dirijo a cada argentina y a cada argentino con la serenidad de quien sabe que la verdad tiene una fuerza que ninguna operación política, ninguna campaña de difamación y ninguna sentencia injusta podrán derrotar para siempre.

He dedicado mi vida al servicio de la Argentina. Lo hice con la convicción de que la política es la herramienta más noble para transformar la realidad, para ampliar derechos y para construir un país más justo, más libre y más solidario.

Por eso, el ataque del que hoy soy víctima no tiene como destinataria únicamente a una persona. Tiene como destinatario a un proyecto político y, por encima de todo, a la voluntad soberana del pueblo argentino.

Lo que he padecido y padezco no puede comprenderse únicamente como una sucesión de decisiones judiciales equivocadas. Estamos frente a graves violaciones de derechos humanos, nacidas de un machismo estructural que todavía subsiste en sectores del sistema judicial argentino.

Durante años se ha pretendido juzgarme no solo por mis actos, sino fundamentalmente por mi condición de mujer, por haber ejercido el liderazgo político con firmeza y por no haber aceptado jamás los privilegios de quienes siempre creyeron que el poder les pertenecía exclusivamente a ellos.

Ser la única mujer electa y reelecta Presidenta de la República Argentina y, al mismo tiempo, con los desastres que se han hecho a lo largo de la historia en nuestro país… ¿ser la única ex presidente condenada por la Corte Suprema? ¿En serio alguien puede pensar que eso es una casualidad?

Cuando una mujer es perseguida con un nivel de violencia, de estigmatización y de arbitrariedad que excede cualquier límite razonable, llegando al extremo de funcionar como un incentivo para que atenten contra mi propia vida (como sucedió el 1 de septiembre del año 2022), no estamos simplemente frente a una injusticia individual. Estamos frente a una manifestación del profundo machismo que aún sobrevive en instituciones que deberían garantizar igualdad, imparcialidad y respeto por la dignidad humana.

Sin embargo, y como siempre, quiero ser clara: todas y cada una de las arbitrariedades cometidas contra mí tienen un solo objetivo: proscribirme de la vida política. La proscripción perpetua es, en realidad, la pena principal. La privación de la libertad por seis años es sólo la accesoria. Quieren impedir que una parte del pueblo argentino pueda volver a elegir libremente el proyecto que representa sus esperanzas.

La proscripción de un dirigente político nunca termina afectando solamente a ese dirigente. En realidad, constituye una violación de los derechos políticos de cada argentino y de cada argentina. Por eso cuando se manipulan los tribunales para excluir adversarios políticos, se le arrebata al pueblo el derecho de decidir su propio destino.

Y debo decir también que todo esto no es un fenómeno exclusivamente argentino.

Lamentablemente, en todos los continentes asistimos a la utilización creciente del sistema de justicia como un instrumento para neutralizar dirigentes políticos que cuentan con respaldo popular. Cambian los países, cambian los nombres, cambian las circunstancias, pero el método es el mismo: convertir al Derecho y al Sistema de Justicia en un arma política para eliminar adversarios que no pudieron ser derrotados por el voto.

Ese fenómeno representa una de las mayores amenazas que enfrentan hoy las democracias constitucionales. Porque una democracia deja de ser plenamente democrática, cuando los jueces sustituyen la voluntad popular y cuando los procesos judiciales dejan de buscar la verdad para convertirse en instrumentos de persecución y proscripción política.

Frente a esa realidad, no responderé con odio. No responderé con violencia. Responderé con más Derecho, con más democracia y con más verdad.

Por el profundo sentido cívico y el respeto institucional que han guiado mi vida y mis acciones… y por la indignación que me producen las ilegalidades de las que soy víctima, anuncio hoy que he presentado una comunicación individual ante el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Lo hago con la convicción de que el Derecho Internacional de los Derechos Humanos constituye una conquista de la humanidad precisamente para momentos como este: cuando los mecanismos internos de un país dejan de proteger a las personas frente a los abusos del poder.

En 2022, luego de sufrir el atentado, un grupo de reconocidos juristas Internacionales, integrado por Raúl Zaffaroni (Argentina), Patricio Pazmiño Freire (Ecuador), Baltazar Garzón Real (España), Juárez Tavares (Brasil), Francesco Shiaffo, Sergio Moccia y Antonio Cavaliere (Italia), formularon una primera denuncia frente a la feroz persecución de la que estaba siendo víctima, y detallando las irregularidades y múltiples violaciones a mis derechos fundamentales. Luego vino la condena y proscripción en la causa “Vialidad”.

Y para llevar adelante esta nueva etapa de mi defensa, he decidido convocar a dos abogados extranjeros de reconocido prestigio internacional, con una trayectoria independiente y ampliamente respetada en la protección de los derechos humanos: el español Javier Borrego y el brasileño Rafael Valim. Su experiencia, su autoridad académica y su compromiso con el Estado de Derecho contribuirán a que esta causa concreta sea examinada con el rigor jurídico que merece.

Ante ese Comité, todos los jueces argentinos que participaron en mi juzgamiento serán sometidos al escrutinio del Derecho Internacional de los Derechos Humanos. Allí deberán responder no ante un gobierno ni ante un partido político, sino ante los principios universales de independencia judicial, debido proceso, igualdad ante la ley y protección efectiva de los derechos fundamentales.

Compatriotas:

Jamás me doblegaré ante quienes creen que pueden vencer mediante la persecución y el miedo. Nunca podrán quebrar mis convicciones ni mi compromiso con la Argentina.

Lucharé hasta el último día por el reconocimiento de mi inocencia.

Lucharé porque sé que la verdad termina siempre abriéndose camino.

Lucharé porque creo profundamente en la justicia cuando actúa con independencia y con respeto al Derecho.

Y lucharé, sobre todo, por ustedes, por el pueblo argentino, que merece vivir en una República donde nadie sea perseguido por sus ideas políticas, donde ninguna mujer sea discriminada por ejercer el liderazgo y donde los derechos humanos sean una realidad para todos y no un privilegio para algunos.

Quiero terminar dirigiéndome directamente a quienes hoy sienten angustia, incertidumbre o tristeza.

No bajen los brazos.

No permitan que les roben la esperanza.

La historia de nuestro pueblo demuestra que ninguna injusticia ha sido eterna y que ninguna proscripción ha logrado apagar definitivamente la voluntad popular.

Tengo una fe inmensa en la conciencia democrática del pueblo argentino.

Y por eso les digo, con la misma convicción con la que siempre enfrenté las horas más difíciles de nuestra historia y las de mi propia vida: muy pronto volveremos a encontrarnos. Volveremos a caminar juntos.

Volveremos a construir una Argentina donde la solidaridad vuelva a ser un valor, donde la equidad vuelva a orientar el destino de la Nación y donde la dignidad del pueblo esté siempre por encima de cualquier privilegio.

Porque los pueblos pueden ser perseguidos. Pueden ser difamados. Pueden ser atacados.

Pero jamás podrán ser derrotados cuando permanezcan unidos en defensa de la democracia, de la memoria, de la justicia y de la verdad.

Muchas gracias.

Y que Dios y la Virgen protejan siempre al Pueblo argentino.