«El Niño se está volviendo gigantesco ante nuestros ojos»: la fuerte alerta de una argentina que dirige la OMM

04/09/2026.- Por Aldo Leiva .- Foto portada: Ilustrativa. Web.
Celeste Saulo, secretaria general de la Organización Meteorológica Mundial, advirtió que El Niño podría alcanzar una intensidad inédita desde que comenzó su monitoreo. El fenómeno ya está generando alteraciones climáticas y podría intensificar sequías, inundaciones, olas de calor y otros eventos extremos durante los próximos meses.

La advertencia llegó desde uno de los principales organismos científicos del mundo y tiene una protagonista argentina. Celeste Saulo, exdirectora del Servicio Meteorológico Nacional y actual secretaria general de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), alertó que el fenómeno de El Niño está tomando una magnitud extraordinaria.

Según la especialista, el episodio climático podría convertirse en uno de los más intensos registrados desde que se comenzó a monitorear el fenómeno hace aproximadamente cuatro décadas.

El escenario genera preocupación porque El Niño no es solamente una modificación de las temperaturas del océano. Su presencia puede alterar los patrones de lluvias y temperaturas en distintas regiones del planeta y aumentar la frecuencia o intensidad de determinados fenómenos extremos.

“El Niño se está volviendo gigantesco”

Saulo lanzó una advertencia contundente al presentar el boletín de evolución del fenómeno.

La funcionaria señaló que El Niño podría tener un impacto devastador sobre comunidades y economías de distintas partes del mundo, especialmente si su intensidad continúa aumentando durante los próximos meses.

La preocupación ya no es únicamente una proyección. La OMM sostiene que los efectos del fenómeno ya comenzaron a sentirse, con episodios de sequía e inundaciones registrados en diferentes regiones.

Sin embargo, Saulo también remarcó que el escenario no necesariamente tiene que terminar en una catástrofe.

La científica sostuvo que actualmente existen herramientas de pronóstico y sistemas de alerta temprana capaces de anticipar los principales riesgos, lo que permitiría reducir el impacto sobre las poblaciones más expuestas.

Temperaturas del Pacífico encendieron las alarmas

Uno de los principales indicadores utilizados para medir El Niño es la temperatura de la superficie del mar en una zona del Pacífico ecuatorial centrooriental.

Durante mayo, junio y julio, la temperatura de esa región se ubicó en promedio 1,5 °C por encima de los valores normales.

Pero el incremento continuó.

Entre fines de julio y mediados de agosto, los registros semanales llegaron a ubicarse entre 2,2 °C y 2,6 °C por encima del promedio.

La situación también resulta llamativa debajo de la superficie del océano. Durante julio y comienzos de agosto, algunas áreas registraron temperaturas de las aguas subsuperficiales de más de 8 °C por encima de la media.

Estos indicadores reflejan una intensificación del fenómeno y explican parte de la preocupación de los especialistas.

¿Qué puede pasar en Argentina?

Para la Argentina, el impacto de El Niño podría comenzar a sentirse con mayor fuerza durante noviembre, aunque sus efectos ya pueden manifestarse antes y variar considerablemente según la región.

El fenómeno puede modificar los patrones habituales de precipitaciones y temperaturas, generando condiciones favorables para períodos de lluvias intensas en algunas zonas y situaciones de déficit hídrico en otras.

Por eso, el comportamiento durante los próximos meses será seguido especialmente de cerca por los organismos meteorológicos y de gestión de riesgos.

La advertencia cobra todavía mayor relevancia ante la posibilidad de que eventos extremos puedan combinarse con condiciones locales de vulnerabilidad.

América Latina ya siente los efectos

El impacto tampoco se limita al sur del continente.

En El Salvador, la sequía asociada al fenómeno ya genera preocupación por sus consecuencias sobre los cultivos de maíz y frijol.

Organizaciones ambientales reclaman medidas relacionadas con el manejo del agua, la protección de las cuencas hidrográficas, la reforestación y la adaptación de la producción agrícola.

La situación demuestra que el problema climático no afecta solamente a las grandes ciudades. También golpea directamente la producción de alimentos, el acceso al agua y las condiciones de vida de millones de personas.

Brasil mira con preocupación al Amazonas

En Brasil, el científico Carlos Nobre también alertó sobre la intensidad que podría alcanzar El Niño.

El investigador advirtió que el fenómeno podría convertirse en uno de los más fuertes de las últimas décadas y señaló que ya se observan efectos como sequías en la Amazonía y episodios de calor extremo.

Uno de los principales temores está relacionado con el fuego en la selva amazónica.

Las condiciones de sequedad pueden favorecer la propagación de incendios y aumentar la presión sobre uno de los ecosistemas más importantes del planeta.

La advertencia que llega desde Argentina

La voz de Celeste Saulo adquiere especial relevancia por su posición al frente de la Organización Meteorológica Mundial, organismo dependiente de Naciones Unidas.

Su mensaje no fue solamente una advertencia sobre lo que puede ocurrir.

También fue un llamado a utilizar la información científica disponible para anticiparse.

El Niño puede ser extremadamente intenso, pero la magnitud de sus consecuencias dependerá también de la capacidad de los gobiernos para prepararse, proteger a las comunidades vulnerables y actuar antes de que los eventos extremos se conviertan en emergencias.

Con el Pacífico mostrando temperaturas extraordinariamente elevadas y los pronósticos anticipando un agravamiento durante los próximos meses, el mundo ingresa en una etapa de mayor vigilancia.

Y para la Argentina, el mensaje es claro: El Niño ya está presente y noviembre podría marcar un punto de inflexión en sus efectos sobre el territorio nacional.