23/10/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Milei y Caputo, los Messis de las finanzas, que no logran atajar la fuga de capitales. Imagen: Web.
La desconfianza de los inversores volvió a golpear al mercado financiero argentino. Este jueves, la comisión implícita para sacar dólares del país trepó hasta un máximo del 6,1%, en una jornada marcada por ventas de bonos y acciones, el aumento del riesgo país y nuevas señales de debilidad de la economía.
El movimiento, conocido como “efecto Puerta Doce”, se reflejó en operaciones con títulos públicos por unos US$ 910 millones, un volumen muy superior al promedio diario habitual, que oscila entre US$ 400 millones y US$ 500 millones. La aceleración de las operaciones se produjo tras la decepcionante agenda del presidente Javier Milei en España y la difusión de indicadores que profundizaron las dudas sobre la recesión.
Crece la presión para sacar dólares del país
Del total negociado con títulos públicos, alrededor de US$ 500 millones correspondieron al dólar MEP, que permite obtener divisas con acreditación en cuentas locales, mientras que otros US$ 411 millones se operaron mediante el contado con liquidación (CCL), una vía que permite girar fondos al exterior.
El 88% de las operaciones se concentró en el bono AL30, un título de legislación argentina que, según el análisis de la jornada, fue utilizado principalmente como vehículo para dolarizar carteras y transferir fondos fuera del país.
Al cierre, el tipo de cambio implícito se ubicó en $1.549,40 para el MEP y $1.641,90 para el CCL. La diferencia entre ambas cotizaciones llegó a rondar el 6,1%, reflejando el costo de la operatoria para sacar divisas al exterior.
La tensión también alcanzó a los títulos emitidos por el Banco Central. El Bopreal Serie 1 registró una brecha de 846 puntos básicos en su tasa interna de retorno entre los precios del mercado local y los internacionales, una señal de que la desconfianza financiera también impacta sobre los instrumentos vinculados al BCRA.
El riesgo país supera los 700 puntos
La presión sobre los activos argentinos volvió a empujar el riesgo país por encima de los 700 puntos, en medio de una caída en el valor de los bonos de deuda en moneda extranjera.
En paralelo, el dólar mayorista alcanzó un nuevo máximo nominal de $1.528, mientras que el índice Merval, que reúne a las principales acciones argentinas, retrocedió 1,2% medido en dólares y 1,5% en pesos.
El salto en el volumen de operaciones financieras expuso la intensidad de la búsqueda de cobertura en moneda extranjera. Aunque las transacciones se realizan entre privados, parte de los fondos puede estar vinculada con operaciones en el mercado oficial de cambios: algunos inversores compran dólares, los transfieren al exterior y luego vuelven a ingresar mediante el mercado de títulos para abastecer a quienes buscan retirar sus capitales.
La recesión profundiza las dudas sobre el Gobierno
La tensión financiera coincidió con una serie de señales económicas negativas y con las repercusiones de la visita de Milei a España. La falta de reuniones con algunas de las principales figuras de la derecha europea, sus intercambios con periodistas y las críticas que recibió durante su estadía alimentaron cuestionamientos sobre su desempeño político internacional.
En el plano económico, los datos oficiales también encendieron alertas. El INDEC corrigió a 2,8% la caída de la actividad económica de julio y registró una mejora de apenas 0,1% en agosto. Por su parte, la consultora Equilibra estimó que en septiembre la actividad habría crecido 0,5% respecto del mes anterior, aunque todavía se ubicaría 2,2% por debajo de junio y 3,9% debajo del máximo alcanzado en marzo.
Estas cifras mantienen abiertas las dudas sobre la profundidad de la recesión y su posible impacto en las expectativas de recuperación. Analistas de bancos internacionales y fondos de inversión advirtieron sobre la falta de respuestas del presidente y del ministro de Economía, Luis Caputo, frente al deterioro de la actividad.
Las explicaciones oficiales, bajo cuestionamiento
Otro elemento que alimentó el debate fue una exposición del economista Alberto Ades, quien había sido invitado por Milei a presentar sus ideas ante el gabinete nacional. Ades sostuvo que el consumo durante la administración anterior se había sostenido con déficit fiscal, endeudamiento, inflación y utilización de activos, entre ellos las reservas internacionales.
Sin embargo, las críticas a ese diagnóstico apuntaron a que varias de esas consecuencias también aparecen en las discusiones sobre la gestión actual. Entre los cuestionamientos al Gobierno se mencionan el aumento del endeudamiento público y privado, la paralización de la obra pública, el deterioro de la infraestructura y la caída de la inversión.
La combinación de recesión, caída de los activos financieros, riesgo país elevado y mayor demanda de dólares vuelve a poner bajo presión el programa económico de Milei. La jornada dejó una señal concreta de esa desconfianza: un volumen extraordinario de operaciones para dolarizar carteras y una brecha cambiaria que llegó a niveles récord.







