CASA ROSADA NO CONTROLA LA CRISIS: Ni los libertarios quieren a Adorni

22/06/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Bullrich y senadores. Imagen: LPO/Juan Casas.
La crisis que envuelve a Manuel Adorni ya no golpea solamente a la Casa Rosada ni a los bloques opositores. Ahora el conflicto explotó dentro del propio oficialismo y amenaza con abrir una fractura difícil de ocultar en La Libertad Avanza. Lo que comenzó como un escándalo vinculado a las denuncias sobre su situación patrimonial terminó convirtiéndose en una guerra interna que enfrenta a sectores del poder libertario y deja al jefe de Gabinete cada vez más aislado.

La última señal de alarma surgió cuando varios senadores libertarios fueron convocados por la Casa Rosada para mantener reuniones reservadas con Adorni. El objetivo era recibir explicaciones y coordinar una estrategia común antes de la sesión prevista para el próximo jueves, donde el Congreso podría avanzar con su interpelación. Sin embargo, la iniciativa provocó exactamente el efecto contrario al esperado.

Lejos de generar respaldo, la convocatoria despertó malestar, enojo y hasta indignación entre legisladores oficialistas que consideran que la crisis ya escaló demasiado y que una foto junto al funcionario podría terminar arrastrándolos políticamente.

Según trascendió en los pasillos parlamentarios, las reuniones serían en grupos reducidos de dos a cuatro senadores. Pero la propuesta cayó pésimo entre varios integrantes del bloque libertario. Algunos consideran que el encuentro no tiene utilidad política alguna y que sólo servirá para profundizar el desgaste público del espacio.

El nerviosismo crece porque la situación ya no gira únicamente alrededor de la investigación contra Adorni. Lo que verdaderamente preocupa es la evidente división de estrategias dentro del oficialismo. Por un lado, la Casa Rosada insiste en sostener al funcionario y evitar que su caída se transforme en una derrota política para Javier Milei. Por otro, sectores del bloque libertario consideran que el costo de seguir defendiéndolo podría ser todavía mayor.

En el centro de esa tensión aparece la figura de Patricia Bullrich, quien habría endurecido su postura durante las negociaciones parlamentarias. Según las versiones que circulan en el Senado, Bullrich considera que la situación del jefe de Gabinete se volvió insostenible y que el oficialismo debería dejar de gastar capital político intentando salvarlo.

La postura de la jefa de bloque habría generado un fuerte choque con los sectores más cercanos a Javier Milei y a su hermana, quienes continúan impulsando una estrategia defensiva para impedir que prospere cualquier intento de interpelación o destitución.

La tensión también alcanza a figuras de peso institucional como Victoria Villarruel y Bartolomé Abdala, cuyos movimientos son observados con atención en medio de una disputa que ya excede ampliamente la situación personal de Adorni.

Mientras tanto, el Congreso se prepara para una semana decisiva. La oposición busca avanzar con una interpelación que podría convertirse en la antesala de mecanismos más severos, incluyendo una moción de censura. El debate jurídico gira alrededor de un punto central: cuántos votos son necesarios para habilitar ese procedimiento.

Los sectores opositores sostienen que alcanza una mayoría simple, mientras que el oficialismo intenta instalar la interpretación de que se requieren dos tercios de los votos. Detrás de esa discusión técnica se esconde una batalla política gigantesca. Si prospera la tesis de la mayoría simple, las posibilidades de que Adorni quede seriamente comprometido aumentan de manera considerable.

Por estas horas, la Casa Rosada trabaja contrarreloj para evitar una derrota parlamentaria que podría transformarse en una crisis institucional de gran magnitud. Sin embargo, las señales que llegan desde el Senado son inquietantes para el Gobierno. El problema ya no parece ser únicamente la oposición. El verdadero peligro surge de las crecientes diferencias dentro de las propias filas libertarias.

La imagen de unidad que durante meses intentó proyectar La Libertad Avanza comienza a mostrar grietas visibles. Y en el centro de esa tormenta aparece Manuel Adorni, un funcionario que pasó de ser una de las voces más importantes del Gobierno a convertirse en el epicentro de una batalla política que amenaza con sacudir los cimientos del poder libertario.

A pocos días de una votación clave, el interrogante ya no es solamente qué hará la oposición. La pregunta que empieza a recorrer el Congreso es mucho más incómoda para el oficialismo: cuántos libertarios están realmente dispuestos a seguir defendiendo a Adorni.