15/12/2025.- Salta al Instante.- Foto portada: Bullrich con Majul,
La ministra Patricia Bullrich salió a defender en televisión la reforma laboral del gobierno de Javier Milei, pero terminó diciendo en voz alta lo que hasta ahora el oficialismo intentaba maquillar. En plena entrevista en La Nación Más, la funcionaria protagonizó un sincericidio que expuso el verdadero espíritu del proyecto y dejó a Luis Majul visiblemente incómodo.
El intercambio avanzaba dentro de los carriles habituales hasta que Bullrich decidió describir, sin rodeos, el estado del mercado laboral argentino. Lejos de cuestionar la precarización, la naturalizó. “Tenés salario gris, salario en la informalidad total y absoluta y un pedacito de salario”, enumeró, como si se tratara de una radiografía inevitable y no de un problema estructural.
A partir de allí, la defensa de la reforma empezó a desmoronarse. Bullrich intentó presentar el proyecto como una herramienta para “blanquear” trabajadores, pero en su explicación dejó al descubierto una letra chica que encendió todas las alarmas.
“Esta ley busca que los que están en la informalidad total, las empresas los puedan blanquear”, afirmó primero. Sin embargo, el remate fue lapidario: “Hay un sistema claro y concreto: en un año se tienen que inscribir y tienen cuatro años para poder lograr pasar a la formalidad”.
La confesión fue contundente. El Gobierno propone, ni más ni menos, un período de hasta cinco años en el que los trabajadores podrían quedar atrapados en una “zona gris”, sin la totalidad de los derechos laborales. Casi un mandato presidencial completo con empleo a medias, derechos a medias y salarios a medias.
El momento televisivo no pasó desapercibido. Mientras Bullrich hablaba, Majul escuchaba en silencio. El relato oficial sobre “modernización” y “libertad laboral” quedaba expuesto como un esquema que legaliza la precarización en lugar de combatirla.
Alerta sindical y marcha a Plaza de Mayo
Las declaraciones cayeron como una bomba en el mundo gremial. Para los sindicatos, lo que Bullrich admitió al aire confirma sus peores sospechas: la reforma laboral no apunta a generar empleo de calidad, sino a flexibilizar, debilitar convenios colectivos y consolidar un modelo de trabajo sin garantías.
En ese clima de máxima tensión, la CGT anunció una movilización a Plaza de Mayo este jueves, acompañada por otras centrales obreras y sindicatos independientes. En la calle, el mensaje es claro: mientras el Gobierno habla de “transiciones”, los trabajadores ven cómo el trabajo en blanco se vuelve, cada vez más, una especie en extinción.







