COMERCIO EN CAÍDA Y DESPIDOS EN SALTA: La crisis laboral golpea con más fuerza a los trabajadores con antigüedad

29/04/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Ilustrativas. Redes Sociales.
El derrumbe del consumo ya no es una advertencia: es una realidad que se traduce en cierres, recortes y despidos cotidianos. En Salta, el sector comercial atraviesa uno de sus momentos más delicados, y desde el Sindicato de Empleados de Comercio de Salta hablan sin rodeos de un escenario “crítico y complejo” que se agrava semana a semana.

El diagnóstico del secretario gremial Ángel Ortiz es directo: el consumo está paralizado porque el dinero no alcanza. Sin clientes, los comercios ajustan como pueden. Y ese ajuste tiene consecuencias concretas: pérdida de empleo, reducción de planteles y negocios que directamente bajan la persiana.

Los números acompañan la preocupación. En los primeros meses del año ya se registraron más de 200 puestos de trabajo perdidos en el sector. Pero el dato más alarmante es la dinámica: los despidos no son hechos aislados, sino un goteo constante. Cada día, entre tres y varios trabajadores quedan fuera del sistema laboral, en una provincia donde reinsertarse se vuelve cada vez más difícil.

El conflicto también escala en lo político. Desde el gremio cuestionan el relato del Gobierno de Javier Milei, al que acusan de no reflejar lo que ocurre en la economía real. Mientras desde la Casa Rosada se habla de recuperación, en la calle —dicen— el panorama es de retracción, caída de ventas y deterioro sostenido del empleo.

A ese cuadro se suma un factor que el sector considera decisivo: la apertura de importaciones y el crecimiento de plataformas de venta. En un mercado deprimido, la mayor competencia externa golpea al comercio local, que pierde terreno frente a precios más bajos y nuevas formas de consumo. El resultado es un círculo vicioso: menos ventas, más ajuste.

Pero hay un dato que agrava aún más el cuadro social. Los trabajadores más afectados por los recortes son aquellos con mayor edad o antigüedad. Son los primeros en salir cuando las empresas achican costos, y los últimos en reinsertarse en un mercado laboral cada vez más restringido. No es solo un problema de empleo: es un problema de exclusión.

El panorama, según el gremio, no tiene señales claras de mejora en el corto plazo. La caída del consumo sigue marcando el ritmo y las respuestas estructurales no aparecen. En ese contexto, crece la presión para que el Estado, las empresas y los sindicatos encuentren una salida coordinada.

Porque cuando el comercio se frena, el impacto no queda en las vidrieras vacías. Se extiende a toda la economía. Y en Salta, ese efecto ya se siente con fuerza: menos trabajo, más incertidumbre y una crisis que golpea, sobre todo, a quienes más años dedicaron al sistema laboral.