06/08/2026.- Salta al Instante.– Foto portada: Dudas sobre las reservas del Banco Central. Imagen: Hernán Mombelli.
El Banco Central informó que las reservas internacionales superaron los US$50.000 millones, el nivel nominal más alto desde 2019. Sin embargo, economistas advierten que gran parte de esos fondos corresponden a pasivos y préstamos, por lo que las reservas netas serían considerablemente menores e incluso negativas según la metodología del FMI.
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) informó que las reservas internacionales alcanzaron los US$50.059 millones, un monto que representa el mayor nivel nominal registrado desde 2019 y que el Gobierno de Javier Milei exhibe como una señal de fortalecimiento de la economía.
No obstante, especialistas advirtieron que esa cifra refleja el total de activos contabilizados por la entidad monetaria y no el dinero de libre disponibilidad. Según distintos cálculos privados, una parte importante corresponde a préstamos, depósitos y otros compromisos que deberán ser devueltos en los próximos meses.
El aumento no respondió a compras de dólares
De acuerdo con el informe oficial, las reservas crecieron US$417 millones durante la última jornada.
Sin embargo, el incremento no obedeció principalmente a la compra de divisas en el mercado oficial, que fue de apenas US$8 millones, sino a la revalorización del oro que integra las reservas del Banco Central, impulsada por el aumento de su cotización internacional.
Ese movimiento permitió que el stock de reservas superara la barrera simbólica de los US$50.000 millones, un nivel que no se observaba desde la crisis cambiaria de 2019.
Qué son las reservas netas
Más allá del número informado por el Banco Central, economistas remarcan que el indicador más relevante para medir la capacidad financiera del país son las reservas internacionales netas, ya que descuentan los recursos que no pertenecen efectivamente al organismo o que están comprometidos para futuros pagos.
Entre esos conceptos figuran los encajes de depósitos en dólares, el swap con China, aportes al sistema de garantía de depósitos, préstamos internacionales, repos con bancos y otras obligaciones de corto plazo.
Con esa metodología, el economista Federico Machado, del Observatorio de Políticas para la Economía Nacional (OPEN), estimó que las reservas netas rondaban los US$11.985 millones.
En un cálculo aún más estricto, denominado «reservas supernetas», que también descuenta depósitos del Tesoro y vencimientos de Bopreal, el monto se reduciría hasta US$6.935 millones.
El FMI utiliza otro criterio
La diferencia es todavía mayor cuando se aplica la metodología del Fondo Monetario Internacional (FMI) para medir las Reservas Internacionales Netas (RIN).
Ese sistema excluye el oro y los Derechos Especiales de Giro (DEG) desembolsados por el propio organismo, con el objetivo de reflejar únicamente los activos líquidos disponibles.
Bajo ese criterio, el Grupo de Estudios de la Realidad Económica y Social (GERES) estimó recientemente que las reservas netas del Banco Central continúan en terreno negativo y se ubican en -US$6.426 millones.
El Gobierno destaca la recuperación
Pese a las diferencias metodológicas, los analistas coinciden en que la posición del Banco Central mejoró respecto de un año atrás, cuando las reservas netas eran negativas bajo prácticamente cualquier medición.
Entre los factores que impulsaron esa recuperación aparecen las compras de divisas realizadas por el Banco Central durante 2026, que superaron los US$13.100 millones, además de la renovación de un repo por US$6.000 millones con bancos internacionales, cuyo vencimiento fue extendido hasta 2028 y pasó a computarse dentro de las reservas netas.
Para la administración de Milei, el nuevo nivel de reservas representa el cumplimiento de uno de los principales objetivos económicos anunciados por el Presidente, quien había anticipado que el respaldo financiero proveniente del FMI, el Banco Mundial, el BID y préstamos internacionales permitiría fortalecer las arcas del Banco Central. Sin embargo, esa meta se alcanzó 16 meses después del plazo originalmente previsto por el Gobierno.







