24/06/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Cazputo, Milei y el fracaso económico para el pueblo. ¿Será lo mismo para ellos? Imagen: Web.
La endeble estantería económica del gobierno de Javier Milei sumó un nuevo y alarmante capítulo. Tras meses de sostener artificialmente un relato de «estabilidad» basado en la licuación de los ingresos populares y una brutal recesión, el mercado financiero le dio un baño de realidad al Palacio de Hacienda. Este martes, el dólar libre pegó un salto feroz, quebrando la barrera psicológica de los $1500, desnudando la insostenibilidad de la política cambiaria del Banco Central conducido por Santiago Bausili.
Durante el mes de junio, la suba de la divisa le ganó con holgura a una inflación que el oficialismo pretende maquillar como «controlada» pero que sigue demoliendo los bolsillos. El dólar mayorista escaló a $1.471,50, anotando su valor más alto desde los primeros días de enero y acumulando un alza del 4,5% en lo que va del mes. La disparada no fue un hecho aislado: el dólar informal o «blue» tocó los $1.505, mientras que las cotizaciones financieras como el CCL se catapultaron hasta los $1.543. Ante una inflación proyectada para este mes en torno al 2%, el billete verde corrió al doble de velocidad, pulverizando cualquier intento de anclar las expectativas.
El festejo anticipado de Milei sobre el superávit comercial de mayo —logrado únicamente gracias a un freno de mano histórico en las importaciones debido al desplome de la actividad productiva— duró un suspiro. A pesar de que ingresaron divisas, el mercado desconfía abiertamente del rumbo oficial y exige cobertura. La realidad desmiente el dogma libertario: el campo no tiene incentivos reales para liquidar divisas bajo este esquema cambiario forzado y las exportaciones del sector agropecuario se ubican un 12% por debajo del año pasado, a pesar de registrarse una campaña de volúmenes históricos.
El nudo de la sábana corta de la gestión económica quedó expuesto de forma obscena. La capacidad de compra del Banco Central entró en un tobogán peligroso. Tras haber captado más de 2.500 millones de dólares mensuales entre abril y mayo, en las primeras tres semanas de junio apenas logró retener unos magros 1.106 millones, registrando jornadas de compras ridículas de apenas 20 millones de dólares. Por más que intenten maquillar el resultado, las reservas brutas retrocedieron en el mes y se mantienen en niveles de extrema vulnerabilidad, muy lejos de las exigentes metas pautadas con el Fondo Monetario Internacional.
La disparada del dólar activa de inmediato el mecanismo que el Gobierno más teme y que la sociedad más sufre: el traslado a precios en un entramado socioeconómico ya devastado. La devaluación encubierta impactará de lleno en los costos de insumos industriales, energía, tecnología, automotrices y alimentos de la canasta básica, acelerando el ya insoportable costo de vida de los argentinos.
El modelo económico de Milei camina por una delgada cornisa ideológica. Mientras Luis Caputo se desvela por mantener inmóviles los depósitos en pesos mediante la timba financiera del carry trade, el Banco Central se queda sin oxígeno financiero. En su afán de conseguir competitividad sin admitir una devaluación formal y de acumular reservas sin perturbar el negocio de los especuladores financieros, el Gobierno se enredó en su propia trampa. La realidad económica demuestra que la frazada es sumamente corta y que, en este juego de especulaciones y dogmas rígidos, la crisis la sigue pagando la mayoría trabajadora.






