16/10/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Represión durante la marcha. Imagen: Redes sociales.
Cientos de miles de personas marcharon bajo la lluvia para exigir que Javier Milei cumpla la Ley de Financiamiento Universitario. La protesta fue reprimida con gases y carros hidrantes, mientras estudiantes, docentes, jubilados, trabajadores y personas con discapacidad denunciaron el impacto del ajuste nacional.
Cientos de miles de personas salieron a las calles bajo una intensa lluvia para reclamar que el gobierno de Javier Milei cumpla la Ley de Financiamiento Universitario. La movilización, que reunió a estudiantes, docentes, trabajadores, jubilados y personas con discapacidad, terminó marcada por la represión con gases y carros hidrantes, además de corridas y denuncias cruzadas por los incidentes.
La protesta tuvo como eje el incumplimiento de la normativa que establece fondos para las universidades públicas, pero también expresó el rechazo de distintos sectores a las políticas de ajuste. Antes del acto central se registraron episodios represivos y, hacia el final de la jornada, volvieron las corridas.
En medio de las imágenes difundidas en redes sociales sobre personas que golpeaban un banco de cemento con una masa, manifestantes denunciaron la presencia de infiltrados y cuestionaron los intentos de responsabilizar a quienes participaban de la movilización por los disturbios.
La crisis económica también marchó bajo la lluvia
Entre las banderas universitarias apareció el reclamo de trabajadores industriales afectados por la caída de la actividad y la competencia de productos importados. Natalia, integrante de la agrupación Calzados de Pie, contó que la fábrica Calzados Gambitas lleva 15 días paralizada y sostuvo que la situación se repite en gran parte del sector.
Según su testimonio, el 90% de la industria del calzado atraviesa una situación similar. La trabajadora, que lleva 37 años en la actividad, apuntó contra las importaciones y el contrabando, y advirtió sobre la falta de controles fronterizos.
Su presencia en la marcha también tuvo un motivo educativo: acompañar el reclamo de las universidades públicas. “Decidimos venir a apoyar la universidad porque los chicos son el futuro”, explicó, al vincular el futuro de los estudiantes con el de las familias trabajadoras.
La lluvia no frenó las expresiones de protesta. Uno de los manifestantes llevaba una vestimenta blanca impermeable con una consigna contra Milei y a favor de las universidades, que funcionaba tanto como mensaje político como protección frente al temporal.
Personas con discapacidad y jubilados, entre los reclamos
Cristina, que trabaja con personas con discapacidad, denunció que ese sector es uno de los más perjudicados por las políticas del Gobierno, debido a la reducción de las prestaciones cubiertas. Llegó desde Don Torcuato junto a su hijo Bauti, de 11 años, quien participó para respaldar a sus docentes.
El niño llevaba una pancarta con la consigna “El país no se usa ni se vende”, mientras su madre exhibía un cartel que cuestionaba el impacto de los recortes educativos. Su testimonio reflejó cómo la crisis atraviesa a las familias y alcanza tanto a quienes necesitan servicios de apoyo como a quienes sostienen la educación pública.
Los jubilados también estuvieron presentes en las consignas. Mientras avanzaba la movilización, un grupo de jóvenes cantaba: “Qué feo debe ser pegarle a un jubilado para poder comer”, en una crítica a la represión y a las dificultades económicas que enfrentan los adultos mayores.
Una protesta atravesada por la lluvia y el ajuste
La tormenta obligó a muchos manifestantes a refugiarse bajo los balcones y contra las paredes de los edificios. Otros siguieron caminando con carteles de cartón que comenzaban a deteriorarse por el agua. La presencia de una combi de las Madres de Plaza de Mayo fue recibida con aplausos.
Entre las pancartas también hubo mensajes contra la relación política entre Milei y Donald Trump, además de críticas al modelo económico. Una de las consignas resumía el cuestionamiento al discurso oficial sobre la educación: “Eso de que los pobres no llegan a la universidad no es un diagnóstico, es un plan del Gobierno”.
Nicolás, locutor y estudiante de Comunicación Social en la Universidad Nacional de Quilmes, describió un escenario crítico para los docentes, que deben sumar trabajos para llegar a fin de mes. En ese contexto, cuestionó el gasto destinado al operativo de seguridad y planteó que esos recursos podrían utilizarse para mejorar los ingresos de trabajadores de la educación y jubilados.
La marcha universitaria terminó convertida en una expresión más amplia contra el ajuste, con reclamos por el financiamiento educativo, las prestaciones para personas con discapacidad, los ingresos de los jubilados y la situación de la industria nacional. La represión y las corridas volvieron a colocar el accionar de las fuerzas de seguridad en el centro de una jornada atravesada por la crisis social y económica.







