El IPC de Milei, bajo la lupa: 344,3% acumulado

15/08/2026.- Salta al Instante.– Foto portada: 
Un ejercicio de reconstrucción realizado por la consultora Qualy estima que la inflación acumulada desde diciembre de 2023 habría sido de 344,3% si se hubiera aplicado la metodología del IPC que el INDEC había previsto implementar en 2026. El índice oficial, que mantiene la estructura de gastos de 2004/05, acumula 328,8% en el mismo período.

La inflación acumulada desde el inicio del gobierno de Javier Milei podría ser 15,5 puntos porcentuales mayor si el INDEC hubiera aplicado la actualización metodológica que estaba prevista para comenzar a utilizar en enero de 2026.

El cálculo surge de una reconstrucción realizada por la consultora Qualy, que recalculó la evolución de los precios utilizando las ponderaciones de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017/18.

Según ese ejercicio, entre diciembre de 2023 y julio de 2026 la inflación acumulada habría alcanzado el 344,3%, frente al 328,8% registrado por el IPC oficial.

Una diferencia que se acumula mes a mes

La comparación no representa una segunda medición oficial de la inflación. Se trata de un ejercicio estadístico que busca mostrar qué resultado habría producido la metodología que el propio INDEC había anunciado y posteriormente decidió postergar.

La diferencia puede parecer pequeña cuando se observa un solo mes, pero adquiere otra dimensión al acumularse durante más de dos años.

En julio, por ejemplo, el IPC oficial registró una variación del 2,11%, mientras que la reconstrucción realizada con las ponderaciones de 2017/18 arrojó 2,14%.

La diferencia mensual fue apenas de 0,03 puntos porcentuales, pero el efecto acumulativo termina ampliando considerablemente la brecha.

¿Por qué se frenó el cambio del IPC?

El INDEC había informado en octubre de 2025 que comenzaría a publicar el IPC actualizado con la estructura de gastos de la ENGHo 2017/18 a partir de las variaciones correspondientes a enero de 2026.

La modificación buscaba actualizar la representación de los hábitos de consumo de los hogares argentinos, incorporando una encuesta realizada más de una década después de la utilizada en el índice vigente.

Sin embargo, a comienzos de febrero el Gobierno decidió postergar la implementación de la nueva metodología. Poco después, Marco Lavagna dejó la conducción del INDEC.

El ministro de Economía, Luis Caputo, defendió entonces la decisión de mantener la fórmula vigente y sostuvo que no era conveniente modificar el índice mientras el proceso de desinflación no estuviera consolidado.

Servicios y tarifas, el punto clave

Uno de los principales cambios entre ambas estructuras está relacionado con el peso de los servicios.

El IPC que actualmente publica el INDEC utiliza ponderaciones basadas en los patrones de consumo registrados en la Encuesta de Gastos e Ingresos de los Hogares 2004/05.

La estructura actualizada con la encuesta 2017/18 asigna una incidencia diferente a los distintos componentes del consumo y, particularmente, mayor peso al bloque de servicios.

Esto resulta relevante porque durante el gobierno de Milei se produjeron fuertes modificaciones en precios regulados y servicios, entre ellos tarifas, transporte y alquileres.

Por eso, un mismo aumento de precios puede tener un impacto diferente sobre la inflación general dependiendo del peso que tenga ese rubro dentro de la canasta utilizada para calcular el índice.

Qué pasó en julio

El comportamiento de julio muestra justamente cómo funciona esa diferencia.

Según la reconstrucción de Qualy, los Bienes aumentaron 1,5% con la estructura actualizada, frente al 1,6% registrado en el cálculo vigente.

En el caso de los Servicios, la variación recalculada habría sido del 2,7%, mientras que el IPC oficial registró un incremento del 3,1%.

Es decir, ambas grandes categorías tuvieron variaciones menores en la reconstrucción. Sin embargo, el resultado general terminó siendo ligeramente superior debido al mayor peso relativo de los servicios dentro de la nueva estructura.

La discusión no es solo qué precios se miden

El debate sobre el IPC no se limita a determinar qué productos y servicios forman parte de la canasta.

La cuestión central está también en cuánto pesa cada componente en el gasto de los hogares. Si cambia esa ponderación, una misma suba de precios puede tener una incidencia distinta sobre el resultado final.

Qualy señaló que dentro de los servicios algunos componentes actuaron como moderadores durante julio, entre ellos los alquileres de vivienda y determinados gastos vinculados al transporte.

En bienes, el comportamiento de carnes y derivados también tuvo incidencia sobre el resultado recalculado.

La diferencia entre ambos índices, entonces, no significa que el IPC oficial sea estadísticamente inválido. Lo que muestra el ejercicio es que la metodología elegida puede modificar la medición acumulada de la inflación, especialmente cuando las diferencias mensuales se sostienen durante períodos prolongados.