15/08/2026.- Salta al Instante.– Foto portada: Milei pierde fuerza en redes y la Ley de Tierras lo expone. Imagen: Web.
La discusión por la Ley de Tierras llegó en un momento de retroceso del rendimiento digital de Javier Milei. Informes citados por Tiempo señalan fuertes caídas en la actividad y las interacciones del Presidente en distintas redes sociales.
El debate por la Ley de Tierras abrió un frente político que excede la discusión parlamentaria. También puso bajo la lupa la estrategia de comunicación digital sobre la que Javier Milei construyó buena parte de su liderazgo político.
Un informe de la consultora Sustantiva, que analizó unos 350.000 posteos de más de 70 cuentas oficialistas entre octubre de 2023 y julio de 2026, señaló que el rendimiento de las publicaciones de Milei cayó significativamente desde el comienzo de su gestión.
Según ese estudio, el posteo típico del Presidente obtiene actualmente un 62% menos de visualizaciones que al inicio del Gobierno: pasó de un promedio de 447.000 a unos 93.000.
El deterioro también aparece en otros indicadores. De acuerdo con datos de QSocial citados en el informe, la actividad de Milei cayó 79% en Facebook y 59% en X, mientras que su cuenta oficial de TikTok dejó de publicar.
En Instagram también se habría producido una fuerte reducción de las interacciones. Según los datos difundidos, pasaron de 6 millones en enero a 1,11 millones en junio.
La Ley de Tierras llegó en un momento incómodo
El dato adquiere relevancia política porque el debate sobre la Ley 26.737, que establece límites a la adquisición de tierras rurales por extranjeros, se instaló cuando el Gobierno enfrenta un menor rendimiento de su comunicación digital.
La discusión trasladó el eje desde las consignas políticas habituales hacia una cuestión concreta: quién posee las tierras, quién puede comprarlas y qué grado de control conserva el Estado sobre el territorio argentino.
El oficialismo impulsó la eliminación de las restricciones existentes, pero el tema generó resistencia de sectores políticos, organizaciones y comunidades que cuestionan una mayor flexibilización de la propiedad rural.
En ese contexto, la discusión consiguió instalarse más allá del circuito habitual de las redes libertarias.
El Gobierno busca sostener su estructura digital
El retroceso de la figura presidencial no significa que el aparato de comunicación digital oficialista haya desaparecido.
La estructura también incluye organizaciones, dirigentes, influencers y cuentas que participan de manera coordinada o autónoma en la disputa política en redes.
Uno de los espacios mencionados en este esquema es Fundación Faro, vinculada al universo político de La Libertad Avanza y conducida por el politólogo Agustín Laje.
Una investigación de Chequeado basada en la Biblioteca de Anuncios de Meta indicó que la fundación destinó importantes recursos a publicidad política digital, con contenidos relacionados con temas como migración, feminismo y peronismo.
La estrategia apunta a ampliar la capacidad de instalación de mensajes cuando la cuenta presidencial ya no consigue por sí sola el mismo alcance que durante los primeros meses de gestión.
Un liderazgo construido en las redes
La relación entre Milei y las redes sociales fue una de las características centrales de su ascenso político.
Antes de llegar a la Casa Rosada, el actual Presidente consiguió una enorme exposición a través de televisión, YouTube, X y otras plataformas. Su capacidad para convertir declaraciones, enfrentamientos y consignas en fenómenos virales fue parte fundamental de su construcción política.
Ahora, los datos citados por las consultoras plantean otro escenario: el Presidente continúa teniendo una enorme capacidad de influencia, pero su rendimiento digital ya no sería el mismo que durante el inicio de su gestión.
Eso no implica necesariamente una pérdida automática de apoyo electoral. Alcance, interacciones y popularidad política son variables diferentes y no deben confundirse.
Pero sí puede representar un problema para una estrategia que depende fuertemente de la capacidad de instalar temas desde las redes.
La discusión territorial cambia las reglas
La Ley de Tierras expuso justamente esa dificultad.
Mientras una parte importante de la comunicación política puede ser disputada mediante publicaciones, videos, hashtags o campañas digitales, la propiedad de la tierra es una cuestión material que afecta intereses económicos, productivos y territoriales concretos.
La discusión también adquirió una dimensión particular en provincias como Salta, donde la propiedad rural, la actividad agropecuaria, la minería y las comunidades originarias forman parte de una agenda territorial especialmente sensible.
Por eso, el debate sobre la Ley 26.737 terminó funcionando como algo más que una discusión legislativa. También puso en escena una pregunta que resulta mucho más difícil de resolver mediante comunicación política: qué modelo de territorio quiere construir la Argentina y quién tendrá capacidad para decidir sobre él.
El desafío que viene para Milei
El oficialismo todavía conserva una estructura digital considerable y una base militante activa. Además, los propios datos citados en el informe señalan que varios referentes libertarios mantienen capacidad de influencia.
El problema, en todo caso, es otro: la pérdida de centralidad de Milei dentro de un ecosistema que durante años tuvo a su figura como principal motor.
La Ley de Tierras mostró que existen temas capaces de escapar de esa lógica y convertirse en discusiones políticas por fuera de la agenda diseñada desde las redes.
El desafío para el Gobierno será entonces sostener su capacidad de comunicación y movilización digital mientras enfrenta debates que no se resuelven únicamente con viralidad.
Porque cuando la discusión pasa de un hashtag a la tierra, los recursos y el territorio, el algoritmo deja de ser suficiente para controlar el rumbo de la conversación.







