15/08/2026.- Salta al Instante.– Foto portada: La mayoría toma deuda para llegar a fin de mes. Imagen: Web.
La pérdida de poder adquisitivo empuja a cada vez más familias a recurrir al crédito para cubrir alimentos, alquileres y servicios básicos. Con salarios que pierden frente a la inflación, la deuda se transforma en un mecanismo de supervivencia y profundiza la vulnerabilidad de los hogares.
Llegar a fin de mes se volvió un desafío cada vez mayor para muchas familias argentinas. Con salarios que pierden poder adquisitivo frente a la inflación, el crédito dejó de utilizarse únicamente para comprar bienes o financiar proyectos y comenzó a convertirse en una herramienta para cubrir gastos básicos.
El problema aparece cuando una familia debe recurrir a una tarjeta o a un préstamo para comprar alimentos, pagar el alquiler o afrontar una factura. La deuda permite resolver la urgencia del presente, pero agrega intereses y nuevas obligaciones para el mes siguiente.
Salarios que pierden frente a los precios
En agosto de 2026, el Salario Mínimo Vital y Móvil quedó establecido en $376.600, mientras la inflación acumuló alrededor del 19% durante los primeros siete meses del año.
Los datos citados en el informe muestran además un deterioro del salario real. En junio, los trabajadores privados registrados registraron una caída del 0,9% en términos reales, después de otra baja del 2,9% en mayo.
La consecuencia es una pérdida progresiva de capacidad de compra. Los aumentos nominales que reciben los trabajadores no siempre alcanzan para compensar el incremento acumulado de los precios.
Cuando el crédito se convierte en una necesidad
Ante la falta de ingresos suficientes, muchas familias recurren a distintas formas de financiamiento para sostener el consumo cotidiano.
Comprar alimentos en cuotas, utilizar la tarjeta para pagar servicios o solicitar un préstamo personal para cubrir el alquiler son algunas de las estrategias que aparecen cuando el ingreso mensual ya no alcanza.
El problema es que esa solución puede convertirse rápidamente en una espiral de endeudamiento.
Una familia solicita dinero para cubrir una necesidad urgente, debe devolverlo con intereses y, si sus ingresos continúan perdiendo frente a los precios, vuelve a necesitar financiamiento pocas semanas después.
Más deuda, más riesgo de morosidad
El aumento del endeudamiento también genera presión sobre la capacidad de pago de los hogares.
Cuando las cuotas comienzan a representar una parte cada vez mayor del ingreso, cualquier imprevisto puede provocar atrasos. La morosidad, a su vez, puede dificultar el acceso a nuevos créditos y profundizar la exclusión financiera.
El resultado es un círculo difícil de romper: menos salario real implica mayor necesidad de crédito; más crédito genera más cuotas y una mayor carga financiera.
El debate por los créditos y las tasas
La discusión también alcanzó a las plataformas financieras y empresas de crédito digital.
En este contexto, el dirigente del Frente de Izquierda Gabriel Solano presentó una denuncia penal contra Marcos Galperin, titular de Mercado Pago, por presunta usura. Se trata de una acusación que deberá ser analizada por la Justicia y cuya existencia no implica por sí misma que haya responsabilidad penal.
El caso volvió a poner en discusión el costo de los préstamos y las condiciones bajo las cuales los sectores de menores ingresos acceden al financiamiento.
Una deuda que empieza a pagar el futuro
El endeudamiento de los hogares no es solamente un problema financiero. Cuando una familia debe utilizar crédito para cubrir necesidades básicas, la deuda pasa a ocupar un lugar central en la economía cotidiana.
La situación se vuelve especialmente delicada cuando los ingresos laborales no consiguen recuperar el terreno perdido frente a los precios.
Así, el crédito puede funcionar como un alivio inmediato, pero también trasladar hacia los próximos meses un problema que todavía no fue resuelto.
La fotografía económica de agosto de 2026 muestra, de este modo, una tensión cada vez más evidente: mientras los hogares necesitan ingresos suficientes para sostener su consumo básico, una parte de ellos debe recurrir al endeudamiento para completar lo que el salario ya no logra cubrir.







