20/05/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Victoria Villarruel. Imagen: Web.
La vicepresidenta Victoria Villarruel volvió a meter presión dentro del oficialismo y lanzó un misil político contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, al remarcar que “todos están esperando” que presente de una vez su declaración jurada, en medio del escándalo por el crecimiento de su patrimonio y las sospechas que lo rodean.
La frase cayó como una bomba dentro del Gobierno de Javier Milei, donde la tensión interna no deja de crecer y el caso Adorni se transformó en una verdadera pesadilla política para la Casa Rosada.
Durante una visita a Rosario para participar de una misa en homenaje a su padre, Villarruel fue consultada sobre el escándalo que envuelve al funcionario y respondió con una sonrisa filosa: “Estamos esperando todos la declaración jurada de Adorni”. Tras lanzar la frase, aceleró el paso y evitó responder si el jefe de Gabinete debería renunciar.
La presión sobre Adorni aumenta porque hace dos semanas el propio Milei había asegurado públicamente que la presentación de los papeles era inminente. El Presidente incluso salió a defenderlo luego de que Patricia Bullrich lo apretara públicamente para que explicara el origen de sus bienes y justificara su patrimonio.
“Manuel ya tenía todo listo”, dijo Milei en aquel momento, acusando incluso a Bullrich de haber “spoileado” la presentación. Pero pasaron casi dos semanas y la declaración jurada nunca apareció.
En los pasillos oficiales ya crecen las sospechas sobre las verdaderas razones de la demora. Investigadores y sectores del propio oficialismo creen que Adorni teme que aparezcan nuevas revelaciones sobre gastos millonarios, propiedades y movimientos de dinero que compliquen todavía más su situación judicial y política.
El jefe de Gabinete quedó bajo la lupa después de que trascendieran testimonios vinculados a presuntos pagos en efectivo para obras de lujo en propiedades privadas, en una causa que sigue avanzando en la Justicia Federal.
Mientras tanto, Villarruel aprovechó para despegarse de la feroz guerra interna que atraviesa al Gobierno tras el escándalo del llamado “caso Rufus”, otro episodio que desató acusaciones cruzadas y enfrentamientos dentro del espacio libertario.
“Yo no participo de ninguna pelea”, lanzó la vicepresidenta, marcando distancia del núcleo duro presidencial. Luego agregó que las explicaciones deben darlas “el Presidente, su hermana o las personas involucradas”.
Consultada sobre una posible candidatura futura, Villarruel evitó definiciones y respondió con cautela: “Falta mucho tiempo”.
Las declaraciones dejaron al descubierto un oficialismo fracturado, atravesado por internas feroces, sospechas de corrupción y operaciones cruzadas mientras la figura de Adorni sigue en el centro de una tormenta política que no deja de crecer.







