22/05/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Ilustrativa. Web.
El anuncio de Javier Milei sobre una futura baja de retenciones a la soja generó una fuerte mezcla de cautela, dudas y preocupación dentro del sector agroexportador, donde ya advierten posibles maniobras especulativas, demoras en la liquidación de cosechas y tensión en toda la cadena comercial.
Aunque el Gobierno presentó la medida como un guiño directo al campo en plena cosecha gruesa, las primeras reacciones de la industria aceitera estuvieron lejos de la euforia que suele acompañar este tipo de decisiones.
Durante un discurso en la Bolsa de Cereales, Javier Milei anunció una reducción de retenciones para trigo y cebada desde junio, y además prometió una baja gradual para la soja a partir de enero de 2027.
Sin embargo, el esquema planteado para la soja abrió una ola de interrogantes dentro del mercado. Desde la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina reconocieron públicamente su preocupación y advirtieron sobre posibles “efectos negativos en la comercialización”.
En el sector agroexportador sostienen que el problema central es que la rebaja escalonada podría incentivar a muchos productores a retener la soja y postergar ventas para esperar mejores condiciones impositivas más adelante.
La situación amenaza con generar ruido sobre la liquidación de divisas, un punto clave para el Gobierno en medio de la necesidad urgente de acumular reservas y sostener la estabilidad cambiaria.
Productores y operadores del mercado señalaron además que el anuncio fue realizado “con demasiada anticipación” y “sin precisiones claras”, lo que aumenta la incertidumbre en la industria aceitera y en las cerealeras exportadoras.
Mientras tanto, desde la Federación Agraria Argentina respaldaron parcialmente la medida pero remarcaron que el alivio fiscal sigue siendo insuficiente frente al aumento de costos por combustibles, fertilizantes y el impacto internacional de la guerra en Medio Oriente.
El vicepresidente de la entidad, José Luis Volando, sostuvo que la rentabilidad del productor continúa “muy ajustada” pese a los anuncios oficiales.
También participó del análisis el consultor agropecuario Javier Preciado Patiño, quien consideró que la baja sobre trigo y cebada tiene un costo fiscal relativamente bajo para el Estado, aunque su impacto económico sobre los productores sería limitado.






