MILEI GASTÓ $1.400 MILLONES RECORRIENDO EL MUNDO

02/06/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Javier Milei. Imagen: Captura de video.
Mientras el Gobierno exige sacrificios, recorta programas y ajusta partidas sensibles, los viajes presidenciales parecen haberse convertido en una excepción a la motosierra libertaria. Según datos obtenidos mediante pedidos de acceso a la información pública, Javier Milei ya habría gastado más de 1.400 millones de pesos en giras internacionales durante lo que va de 2026, trayendo «cero inversiones».

Gasto combustible avión presidencial. Imagen: Archivo.

La motosierra libertaria avanza sobre jubilaciones, obra pública, universidades y programas sociales, pero parece perder filo cuando se trata de los viajes presidenciales. Mientras el Gobierno insiste en el discurso del ajuste permanente, los números muestran que las giras internacionales de Javier Milei ya consumieron más de 1.400 millones de pesos en apenas seis meses de 2026.

La cifra surge de información oficial obtenida a través de pedidos de acceso a la información pública y abre una nueva polémica sobre las prioridades de una administración que construyó gran parte de su capital político denunciando los privilegios de la llamada «casta».

Lejos de reducirse, los gastos asociados a los viajes presidenciales aparecen entre los pocos rubros que lograron sobrevivir al ajuste. Combustible para el avión presidencial, hoteles de lujo, comitivas oficiales y recorridas internacionales forman parte de una agenda que contrasta con el discurso de austeridad que baja desde la Casa Rosada.

En apenas medio año, Milei ya concretó diez giras internacionales. Desde que asumió la Presidencia acumula 49 viajes al exterior y visitas a 16 países, una marca que lo ubica entre los mandatarios argentinos con mayor actividad internacional de las últimas décadas.

Sin embargo, la controversia no gira solamente en torno al dinero gastado, sino también sobre el objetivo de muchos de esos viajes.

Según las críticas de la oposición, varias de las giras no estuvieron vinculadas a negociaciones de Estado, acuerdos comerciales o encuentros diplomáticos de relevancia estratégica, sino a conferencias privadas, foros empresariales, premiaciones y actividades vinculadas a espacios ideológicos afines al mandatario.

Estados Unidos continúa siendo el destino predilecto del Presidente. De hecho, el próximo 4 de julio volverá a viajar para participar de los festejos por la independencia estadounidense, invitado por sectores cercanos al presidente norteamericano Donald Trump.

La afinidad política con Trump se ha convertido en uno de los ejes centrales de la política exterior libertaria. Sin embargo, los cuestionamientos crecen porque, mientras el Presidente acumula visitas al exterior, hay provincias argentinas que todavía no recorrió desde que llegó al poder.

Entre ellas aparece Salta, además de Catamarca, Formosa, Misiones, Chubut, La Rioja, La Pampa, San Luis y Jujuy.

Otro punto que genera ruido es la diferencia entre los números difundidos oficialmente por el Gobierno y los datos que fueron surgiendo a través de los pedidos de acceso a la información pública.

Las cifras reconocidas públicamente por el vocero presidencial y actual funcionario nacional, Manuel Adorni, resultan considerablemente inferiores a las que reflejan los documentos oficiales conocidos posteriormente.

Las diferencias alimentan sospechas sobre la transparencia en la rendición de gastos y vuelven a poner bajo la lupa el manejo de fondos públicos.

Mientras tanto, la Casa Rosada defiende la agenda internacional argumentando que sirve para posicionar a la Argentina en el mundo y fortalecer vínculos estratégicos con inversores, empresarios y líderes políticos afines.

Costo de la habitación de Javier Milei en Nueva York. Imagen:  Archivo.

Pero para los críticos del Gobierno existe una contradicción evidente: el mismo presidente que exige sacrificios permanentes a la sociedad parece mantener intacto uno de los gastos más costosos del aparato estatal.

En medio de la caída del consumo, el deterioro de los ingresos y los recortes presupuestarios, la imagen de un Presidente recorriendo foros internacionales, hoteles de lujo y eventos empresariales genera cada vez más incomodidad.

Mientras la motosierra sigue avanzando sobre distintos sectores de la sociedad, los viajes presidenciales parecen haberse convertido en privilegios que quedaron a salvo del ajuste. Aunque el pueblo se sigue preguntando: ¿es mejor que esté de viaje o que dirija en país?. La respuesta es fácil, es mejor turista que presidente.