19/10/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Ilustrativa. Web.
Pese a los beneficios fiscales y cambiarios impulsados por el Gobierno de Javier Milei, la inversión promedio anual en agro, minería, petróleo y gas cayó 11,3% durante 2024-2025, en comparación con el período 2021-2023. Un informe del CESO advierte que el prometido boom inversor no se concreta, mientras aumentan las salidas de divisas, caen las reservas y crece la incertidumbre económica.
La promesa del Gobierno de Javier Milei de atraer una ola de inversiones mediante la desregulación económica y los beneficios para grandes empresas todavía no se refleja en los números. La inversión promedio anual en los sectores agropecuario, minero y de hidrocarburos cayó 11,3% durante 2024 y 2025, en comparación con el período 2021-2023, según un informe del Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (CESO).
El retroceso se produce pese a la implementación del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), las medidas de desregulación y los cambios normativos promovidos por el oficialismo. En lugar del crecimiento anunciado, los datos muestran un debilitamiento de las inversiones incluso en las actividades que el Gobierno considera estratégicas para su modelo económico.
La situación se agrava por la caída de las reservas internacionales, la suba del riesgo país y la dolarización de activos por parte de empresas y particulares. A esto se suman las salidas de divisas destinadas al pago de intereses, utilidades y otras operaciones financieras, que incrementan la presión sobre las cuentas externas.
La inversión retrocede pese a los beneficios del Gobierno
El oficialismo sostiene que la explotación de recursos naturales permitirá compensar las dificultades que atraviesan otros sectores de la economía, como la industria, el comercio y la construcción. Sin embargo, las estadísticas todavía no muestran el boom de inversiones que el Gobierno prometió como resultado de sus reformas económicas.
El informe del CESO compara el promedio anual de inversión en agro, minería, petróleo y gas durante 2024-2025 con el registrado entre 2021 y 2023. El resultado es una caída del 11,3%, que contradice las expectativas de una expansión sostenida de estas actividades bajo las nuevas reglas económicas.
El panorama tampoco mejora con las cifras más recientes del sector energético. De acuerdo con el procesamiento de datos de la Secretaría de Energía citado por el centro de estudios, las inversiones en hidrocarburos acumularon una caída interanual del 20% en lo que va de 2026.
Además, las inversiones mensuales promedio en las actividades de exploración y producción de petróleo y gas —conocidas como upstream— registraron una baja del 6,9% en el período 2025-2026 respecto de 2023-2024, medidas en dólares corrientes.
Para los especialistas, estos indicadores reflejan un estancamiento que acompaña las dificultades de la economía en su conjunto. Los incentivos otorgados al capital privado no se tradujeron, hasta el momento, en un crecimiento generalizado de las inversiones.
Menos actividad económica y expectativas de crecimiento en baja
Los problemas de inversión coinciden con una economía que continúa mostrando señales de debilidad. En julio, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del INDEC registró una caída interanual del 1,4% y un retroceso mensual desestacionalizado del 2,9%.
A su vez, el Fondo Monetario Internacional (FMI) redujo su proyección de crecimiento para Argentina al 2,1% en 2026, una estimación 1,3 puntos porcentuales inferior a la prevista anteriormente por el organismo.
La cifra también queda por debajo de la meta del 3% de crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) incluida por el Gobierno en el Presupuesto.
En este contexto, la apuesta oficial por los sectores vinculados con los recursos naturales todavía no alcanza para compensar la debilidad de otras actividades productivas. La distancia entre las expectativas oficiales y los resultados económicos vuelve a poner en discusión la capacidad del modelo para generar crecimiento sostenido y empleo.
Hidrocarburos: salen dólares, pero no despega la inversión
Uno de los datos más preocupantes para el frente externo aparece en el sector de petróleo y gas. Aunque los hidrocarburos ocupan un lugar central en la estrategia económica del Gobierno, el aumento de los beneficios para las empresas no estuvo acompañado por una expansión equivalente de las inversiones.
Según el CESO, entre 2025 y 2026 el sector de hidrocarburos generó una demanda de divisas por motivos financieros de US$ 4.832 millones, vinculada con movimientos como el pago de intereses y la remisión de utilidades al exterior.
El centro de estudios cuestionó que las reformas impulsen un marco favorable para las empresas sin garantizar que los recursos obtenidos se traduzcan en nuevas inversiones productivas dentro del país.
La advertencia apunta a una contradicción central del programa económico: mientras el Gobierno busca atraer dólares para fortalecer las reservas y sostener la estabilidad cambiaria, las salidas de divisas por operaciones financieras continúan presionando sobre la disponibilidad de moneda extranjera.
Riesgo país en alza y reservas bajo presión
El frente financiero suma dificultades. Durante septiembre, el riesgo país superó los 650 puntos, en un contexto marcado por la incertidumbre económica y el aumento de las tasas de referencia en Estados Unidos.
Este indicador refleja el riesgo que los mercados atribuyen a la deuda soberana argentina y condiciona las posibilidades de financiamiento externo. Su incremento representa una dificultad adicional para una administración que necesita sostener el acceso al crédito y afrontar sus compromisos financieros.
Al mismo tiempo, las reservas internacionales cayeron US$ 4.697 millones durante septiembre, según los datos citados por el CESO.
El informe también detalló que el superávit comercial de agosto, de US$ 2.464 millones, debió hacer frente a una salida de US$ 1.651 millones por intereses y dividendos. A esa demanda se sumó la compra de dólares para atesoramiento, que alcanzó los US$ 2.677 millones.
De esta manera, el ingreso de divisas por el comercio exterior convive con importantes egresos financieros y compras de moneda extranjera por parte del sector privado. La combinación de menores reservas, mayor demanda de dólares y dificultades para conseguir financiamiento externo expone la fragilidad del esquema económico.
La receta liberal, bajo cuestionamiento
El informe del CESO advierte sobre los límites de una estrategia que apuesta a los sectores considerados naturalmente competitivos, sin exigir mayores encadenamientos productivos ni establecer mecanismos que favorezcan la disponibilidad de divisas para el desarrollo interno.
La discusión no se limita a cuánto invierten las empresas, sino también a qué ocurre con los dólares que generan y si esos recursos se convierten en nueva capacidad productiva, empleo y crecimiento económico.
De cara al año electoral, el Gobierno enfrenta el desafío de sostener su programa en medio de las tensiones cambiarias, el deterioro de las reservas y las dudas sobre la recuperación de la actividad.
El balance de los primeros dos años de gestión muestra que los beneficios fiscales y la desregulación no alcanzaron para concretar el boom inversor anunciado. Mientras las inversiones retroceden y las salidas de divisas continúan, queda por determinar si el respaldo financiero y político externo será suficiente para sostener el programa económico de Milei.









