21/10/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Milei en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Imagen: EFE.
Felipe VI no recibió a Javier Milei durante su visita a Madrid, luego de que el mandatario argentino intentara gestionar un encuentro sin reunirse previamente con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, a quien había insultado horas antes. La Casa Real recordó que el protocolo habitual para las visitas oficiales contempla la participación del jefe del Ejecutivo español.
El presidente Javier Milei volvió a encontrarse con un obstáculo diplomático en España. Durante su visita a Madrid, el Gobierno argentino transmitió a la Casa Real el interés del mandatario por reunirse con el rey Felipe VI, pero la solicitud no prosperó.
Según fuentes del Palacio de la Zarzuela citadas por la agencia EFE, el pedido fue informal y llegó pocas horas después del arribo de Milei a la capital española. La respuesta se apoyó en la práctica protocolar que contempla el acompañamiento del presidente del Gobierno español durante los encuentros oficiales con jefes de Estado extranjeros.
El problema es que Milei había dedicado fuertes descalificaciones a Pedro Sánchez, a quien llamó “impresentable dictador”, “delincuente” y “corrupto” durante un encuentro de dirigentes de la derecha española.
En ese mismo ámbito, el mandatario argentino reconoció que no había podido reunirse con el monarca. “Por distintas circunstancias no he podido verlo al rey; tengo una excelente relación con el rey y espero en algunas de las visitas poder tener la posibilidad de visitarlo”, afirmó.
La negativa a concretar el encuentro volvió a exponer las consecuencias de la tensión entre Milei y el Gobierno español, un conflicto que arrastra antecedentes desde 2024 y que continúa condicionando los vínculos institucionales entre ambos países.
Un conflicto diplomático que viene de 2024
El intento de reunirse con Felipe VI no es nuevo. En junio de 2024, durante otro viaje a España, Milei había solicitado una audiencia con el monarca mientras participaba de actividades organizadas por el Instituto Juan de Mariana, una entidad vinculada al pensamiento liberal y conservador.
En aquella oportunidad, la Casa Real le recordó que la política exterior española corresponde al Gobierno de ese país y que los encuentros oficiales debían respetar los canales institucionales establecidos.
La relación ya atravesaba un momento delicado después de que Milei calificara de “calaña” a Sánchez y acusara de corrupta a su esposa, Begoña Gómez. Aquellas declaraciones desataron un enfrentamiento diplomático que profundizó las diferencias entre ambos gobiernos.
Desde entonces, los cruces públicos continuaron y volvieron a quedar expuestos durante la nueva visita del presidente argentino. El intento de acceder a una audiencia con el rey, sin una reunión previa con Sánchez, terminó sin el resultado que buscaba la delegación argentina.
Una visita con pocos encuentros políticos
La agenda de Milei en Madrid también estuvo marcada por la falta de reuniones presenciales con algunos de los dirigentes españoles de derecha que anteriormente lo habían recibido públicamente.
Entre las excepciones estuvo Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, quien aceptó recibir al mandatario argentino. Sin embargo, el encuentro no fue confirmado por la administración regional hasta la mañana del miércoles.
La Comunidad de Madrid anunció que la reunión tendría cobertura oficial y que sería el propio Ejecutivo regional el encargado de distribuir información, imágenes y fotografías del encuentro.
La cita se produjo en un contexto de tensión política entre Ayuso y Sánchez, después de la controversia generada por el encuentro que la dirigente madrileña mantuvo con Milei en 2024.
La agenda argentina también incluyó una reunión con representantes de la Fundación Disenso, vinculada al partido de ultraderecha VOX. En ese marco, Milei mantuvo una videollamada con Santiago Abascal, líder de la formación, en lugar de concretar un encuentro presencial.
Así, la visita del presidente argentino quedó atravesada por las dificultades para concretar algunas de las reuniones políticas previstas y por la continuidad del enfrentamiento con Pedro Sánchez, un factor que volvió a condicionar sus actividades oficiales en España.







