29/04/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Ilustrativa. Web.
La crisis ya no se mide en porcentajes abstractos: se mide en deudas. En Salta, uno de cada tres habitantes necesita endeudarse para llegar a fin de mes, en un escenario donde los ingresos quedaron muy por detrás del costo de vida. El dato, surgido de un informe de la economista Miryam Giorgetti, expone un cuadro que dejó de ser coyuntural para transformarse en estructural: familias atrapadas en un sistema donde vivir implica financiarse.
El número es todavía más crudo cuando se mira en detalle. El endeudamiento promedio equivale a casi tres salarios, una carga difícil de sostener en un contexto de ingresos estancados o directamente en caída. No se trata de consumo suntuario ni de inversiones: la deuda hoy cubre lo básico. Comer, pagar servicios, sostener el día a día.
El fenómeno tiene un protagonista claro: el crédito rápido. Las billeteras virtuales y plataformas digitales se expandieron como nunca, ofreciendo dinero inmediato con pocos requisitos. Pero esa facilidad tiene un costo alto: tasas de interés elevadas que terminan asfixiando a quienes ya están al límite. Lo que aparece como solución inmediata se convierte, en poco tiempo, en una trampa financiera.
El problema no es solo cuánto se debe, sino cómo se debe. El informe advierte sobre una dinámica peligrosa: la “bola de nieve” del endeudamiento. Cada vez más personas toman nuevos préstamos para cubrir deudas anteriores, entrando en un circuito que se retroalimenta y se vuelve casi imposible de cortar. El crédito deja de ser herramienta y pasa a ser dependencia.
A ese cuadro se suma otro golpe silencioso: la caída de ingresos informales. Menos changas, menos oportunidades, menos margen para generar dinero extra. En una economía donde gran parte de la población depende de ese ingreso complementario, la pérdida de esa red agrava aún más la fragilidad financiera.
Los datos del Banco Central de la República Argentina ubican a Salta entre las provincias más comprometidas del NOA en materia de endeudamiento, con un uso intensivo de tarjetas de crédito. Un consumo sostenido a fuerza de financiamiento que empieza a mostrar su límite: cada vez más hogares tienen dificultades para cumplir con sus pagos.
El cuadro final es contundente. No hay margen, no hay ahorro, no hay respaldo. Solo deuda acumulándose mes a mes. En Salta, la economía cotidiana ya no gira en torno a cuánto se gana, sino a cuánto se debe. Y cuando esa ecuación se rompe, el riesgo no es solo financiero: es social.







