23/06/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Ilustrativa. Imagen: Web.
El nuevo informe del Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP, dependiente de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el Conicet, encendió otra alarma sobre el impacto del modelo económico del Gobierno de Javier Milei: la canasta de servicios públicos del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) aumentó un 10% en junio y volvió a poner contra las cuerdas a miles de hogares.
La radiografía del bolsillo es contundente: una familia promedio del AMBA que no recibe subsidios necesitó en junio $282.758 solamente para cubrir electricidad, gas, agua y transporte. El monto representa un salto del 10,1% respecto de mayo y un incremento interanual del 54%, muy por encima de la capacidad de recuperación de los ingresos.
Mientras el Gobierno insiste con el discurso de la «normalización» de la economía y la eliminación de subsidios como una supuesta salida al problema energético, las familias enfrentan una realidad cada vez más dura: los servicios esenciales se comen una porción creciente del salario y obligan a ajustar otros gastos básicos.
El informe del IIEP reveló que la evolución de las tarifas desde diciembre de 2023, cuando asumió Javier Milei, alcanzó niveles explosivos. En apenas dos años y medio, la canasta de servicios públicos del AMBA acumuló una suba del 919%, mientras que la inflación general estimada para el mismo período fue del 236%.
La diferencia marca una de las principales críticas al esquema aplicado por el Gobierno nacional: los servicios aumentaron muy por encima del promedio de precios y golpearon con especial fuerza a los trabajadores registrados, jubilados y sectores medios que perdieron capacidad de consumo.
El gas volvió a ser protagonista del tarifazo
El invierno llegó con una nueva presión sobre las facturas. Según el estudio, el gas fue el servicio que más impactó durante junio, con un incremento del gasto del 23,4%.
El aumento respondió a dos factores combinados: la actualización de los cargos tarifarios y el crecimiento estacional del consumo por las bajas temperaturas. El informe detalló que el cargo fijo aumentó 4,4%, mientras que el componente variable subió 2,2%.
El resultado fue una nueva escalada en las boletas justo cuando las familias necesitan utilizar más calefacción para enfrentar el frío.
La energía eléctrica tampoco escapó al ajuste. El gasto promedio en electricidad aumentó 14,8% frente a mayo, impulsado por el incremento del consumo invernal y nuevas subas tarifarias para usuarios sin subsidios.
Según el relevamiento, los usuarios enfrentaron aumentos del 4,7% en el cargo fijo y del 1,6% en el cargo variable.
El transporte, el golpe más fuerte al salario
Aunque todos los servicios registraron aumentos, el transporte aparece como uno de los principales enemigos del bolsillo popular.
El informe señaló que el gasto en colectivos aumentó 5,7% en junio, producto de nuevos incrementos tanto en líneas urbanas como interjurisdiccionales.
Pero el dato más preocupante aparece en la comparación anual: el transporte acumula una suba del 75% respecto de junio de 2025, superando incluso la inflación estimada.
Dentro de la composición de la canasta de servicios, el transporte representa el 41% del gasto total medido sobre los ingresos destinados a pagar tarifas. Es decir, movilizarse para trabajar, estudiar o realizar actividades cotidianas se convirtió en una de las mayores cargas económicas para los hogares.
Salarios cada vez más chicos frente a las tarifas
El informe del IIEP también analizó cuánto representan los servicios públicos sobre los ingresos y dejó otro dato alarmante: la canasta de junio equivale al 15% del salario promedio registrado estimado, ubicado en $1.919.353.
Además, mientras en junio de 2025 un salario promedio permitía cubrir unas ocho canastas de servicios públicos, ahora alcanza para apenas 6,8.
La pérdida de poder adquisitivo frente a las tarifas expone una tensión creciente: aunque algunos indicadores macroeconómicos muestran una desaceleración inflacionaria, el costo de vivir sigue aumentando para millones de argentinos.
Un modelo que multiplica las facturas
Desde la llegada del Gobierno libertario, la política energética estuvo marcada por la reducción de subsidios, la actualización de tarifas y la búsqueda de que los usuarios paguen una mayor parte del costo real de los servicios.
Para sus defensores, se trata de ordenar un sistema distorsionado durante años. Para sus críticos, el resultado es un ajuste feroz que trasladó el costo del equilibrio fiscal directamente al bolsillo de los hogares.
Los números del informe muestran una realidad difícil de ocultar: mientras las tarifas avanzan a una velocidad mucho mayor que los salarios, cada mes las familias deben destinar más dinero a pagar servicios básicos y menos a consumo, educación, salud o ahorro.
En pleno invierno, el tarifazo vuelve a aparecer como uno de los principales dolores de cabeza de la economía argentina. La promesa de un sacrificio temporal choca con una realidad cotidiana donde las boletas siguen llegando con aumentos y el salario continúa perdiendo terreno.






