22/05/2026.- Salta al Instante.- Foto portada:
La Causa Cuadernos sumó un giro explosivo en los tribunales de Comodoro Py después de que Julio César Silva, encargado del edificio donde vivía Cristina Kirchner, denunciara presiones durante su declaración judicial y desmintiera parte de los testimonios que fueron utilizados como pieza clave en la investigación.
Frente al Tribunal Oral, Silva aseguró que nunca declaró que el exsecretario Daniel Muñoz ingresara habitualmente con bolsos y valijas al departamento de la expresidenta entre 2007 y 2010. “Eso yo no lo dije”, sostuvo durante su exposición, donde además admitió haber firmado la declaración de 2018 sin leerla completamente y sin estar de acuerdo con parte de su contenido.
El testigo relató un escenario de fuerte presión psicológica durante aquella instancia judicial y apuntó directamente contra el fallecido juez Claudio Bonadio y el fiscal de la causa. Según afirmó, le repetían las preguntas constantemente y lo sometían a un clima intimidante mientras atravesaba un delicado estado emocional.
La declaración tomó máxima tensión cuando Silva reveló que durante el interrogatorio le mencionaron a sus hijas. “Me dijeron que no me olvidara que tenía dos hijas”, declaró ante los jueces. Consultado sobre si interpretó esas palabras como una amenaza, respondió: “Sí, me puse mal”.
Aunque confirmó haber visto a Muñoz con bolsos en una o dos ocasiones, rechazó de manera tajante la versión incorporada en la causa sobre movimientos frecuentes y grandes cantidades de equipaje.
El nuevo testimonio volvió a sacudir el juicio oral y reactivó cuestionamientos sobre la obtención de pruebas, la validez de declaraciones y el manejo de la investigación judicial que durante años ocupó el centro de la escena política argentina.
En paralelo, también crecieron las dudas sobre la cadena de custodia de los cuadernos atribuidos al chofer Oscar Centeno luego de la extensa declaración del periodista Diego Cabot, quien entregó el material original a la Justicia.






